Cuando se conmemora el quinto centenario de la primera vuelta al mundo (1519-1522) que tuvo por objetivo último llegar a las islas Molucas y obtener para la corona española un acceso a las especias de estas islas, se presenta el documental La Odisea de las Especias. Este documental, de corte histórico y de actualidad, con una duración aproximada de 55 minutos, es una coproducción de Atrevida Producciones y Radio Televisión Española destinada a recuperar la memoria y el legado, todavía presentes después de cinco siglos, de la presencia de las primeras potencias en llegar a las islas de la especiería: España y Portugal. La toma de imágenes se ha efectuado íntegramente en las islas Molucas del norte (Ternate y Tidore) y del sur (Ambón y Banda). El documental hace mención específica a las dos especias endémicas de las islas (el clavo de olor y la nuez moscada) que justificaron la frenética carrera de las potencias europeas por controlar el monopolio de su mercado. La participación de reconocidos historiadores europeos, así como molucenses y otras personalidades, entre ellos el sultán de Tidore, proporcionan un testimonio único sobre esta epopeya. El documental cuenta con el aval de la Comisión de la Conmemoración del V centenario de la primera vuelta al mundo.
En abril de 2022 se publicó un espléndido libro dedicado a las islas de las especias. El libro describe en detalle las fortificaciones de las dos islas de Ternate y Tidore en las Molucas, las famosas islas de las especias. El texto del libro es bilingüe en español e inglés.
De la cubierta del libro: “Este libro ofrece un recorrido preciso y detallado por cada una de las fortificaciones de Ternate y de Tidore construidas por las potencias europeas que se disputaron el control del monopolio del comercio de las especias oriundas de las islas de la especiería, el clavo y la nuez moscada, durante los siglos XVI y XVII, informando al viajero de los aspectos históricos más relevantes que acontecieron durante el periodo más convulso de la historia de las islas Molucas”.
Ficha editorial
AUTOR/A: Juan Carlos Rey, Antonio Campo Y Marco Ramerini IDIOMA: Castellano E Inglés ISBN: 978-84-124434-2-4 ENCUADERNACIÓN: Tapa Dura Con Sobrecubierta TAMAÑO: 27 X 22 Cm PÁGINAS: 120 AÑO DE PUBLICACIÓN: 2022
Antes que Ternate o Tidore, Halmahera fue el primer territorio en establecer vínculos con los españoles. Nos debemos remontar a la primera mitad del siglo XVI, cuando las primeras expediciones españoles procedentes de América, recalaron en diferentes lugares de la isla, para desde allí, abordar la llegada a las islas de Ternate y Tidore. En esta época destacó la población de Zamafo o Samafo, al convertirse en la escala previa de las primeras expediciones españolas en su camino a los grandes reinos de las Molucas. Este hecho creó un importante vínculo entre los españoles y diferentes poblaciones de Halmahera, que se tradujo en la firma de alianzas con el objetivo de oponerse al dominio portugués del archipiélago.
GILOLO (1608/11-1620)
Fuertes de Gilolo (Gamlamo-Jailolo) y San Cristobal de Dofasa (Gufasa).
El pueblo de Gilolo tiene una gran importancia en las islas Molucas, al ser uno de los cuatro reinos históricos del archipiélago. El rey de Gilolo, junto a los monarcas de Ternate, Tidore y Baquián constituían los cuatro grandes poderes de la cultura moluca. El vínculo español con Gilolo se remonta a 1526, con la llegada de la expedición de García Jofre de Loaysa (en la que iba Andrés de Urdaneta) cuando tras atravesar el Pacífico los españoles fueron muy bien recibidos en Gilolo antes de proseguir hasta su destino final en Tidore 1. Dos años después, en 1528, documentamos la presencia de una veintena de españoles en Gilolo. Los españoles fueron invitados por el rey de Gilolo a residir en su reino y en agradecimiento por su hospitalidad ayudaron a mejorar la construcción defensiva de la población. Durante su estancia la población española aumentó con la llegada de nuevos expedicionarios procedentes de la expedición de Alvaro de Saavedra, que en 1527 había zarpado de Nueva España y que tras llegar a las Molucas (1528) había fracasado en su intento de regresar a América por el Pacífico2. Durante estos años la estancia no fue fácil, los portugueses, presentes en las Molucas desde 1511 y contrarios al establecimiento de los españoles en este territorio, los atacaron en continuas ocasiones con el objetivo de expulsarlos de las Molucas. Los españoles tras ser forzados a dejar Tidore, encontraron refugio en Gilolo.
En 1529 todos los españoles llegados a las Molucas (alrededor de unos sesenta) se encontraban en Gilolo bajo la protección de su rey esperando la posible llegada de refuerzos 3. Las malas condiciones de vida y la escasez de recursos los fueron diezmando y debilitando su resistencia. Finalmente, en 1533, los portugueses lograron expulsar de Gilolo a los 19 españoles supervivientes, trasladándolos a su fortaleza de Ternate para después llevarlos a España a través de la India. Gilolo pasó a estar bajo control portugués4. En 1535 los pocos españoles que aun permanecía en las Molucas (Andrés de Urdaneta entre ellos) aceptaron las propuestas lusas y abandonaron las islas de las especias, tras haber estado ocho años en ellas5.
Otra nueva expedición comandada por Hernando de Grijalva terminó con muy mal resultado. Los pocos españoles que lograron llegar a Tidore en 1538 se vieron obligados a entregarse a los portugueses. Pocos años después los supervivientes de la expedición de Rui Lopez de Villalobos (la cuarta y última expedición española a las Molucas que salió de México en 1542), fueron muy bien recibidos por el rey de Gilolo en enero de 1544. Aunque no estaban autorizados a llegar al Maluco (debido al reconocimiento español de la soberanía portuguesa en virtud de la firma del Tratado de Zaragoza en 1529), el hambre y la necesidad forzó a la expedición a recalar en Halmahera. El soberano de Gilolo viendo en la llegada de los españoles su última oportunidad para conseguir contrarrestar el dominio luso, les ofreció hacer una fortaleza. Los españoles aceptaron la invitación y retomando la antigua alianza construyeron dos casas y ocuparon la fortaleza local6. La alianza con Gilolo no fue tolerada por Portugal, y desde Ternate se organizó una expedición para expulsar a los españoles y someter al rey de Gilolo a su obediencia. El 23 de noviembre de 1645 los lusos iniciaron un cerco sobre Gilolo. Tras 13 días de infructuosos asedio se tuvieron que retirar7. Pese a esta victoria parcial, los españoles eran conscientes de la imposibilidad de poder resistir mucho más. Se debatían entre mantenerse fieles a la alianza con Gilolo permaneciendo en las Molucas hasta el final, o aceptar la oferta lusa de rendición con condiciones. Finalmente, la falta de refuerzos y las duras condiciones de vida, les hicieron aceptar la oferta portuguesa de regresar a España por la vía de la India. Como ya supusieron los españoles, a Gilolo su alianza con España le acarreó fatales consecuencias. En 1651, la represalia lusa por su ayuda a los españoles conllevó la destrucción de su fortaleza y de su pueblo, su incorporación al reino de Ternate y la perdida del título de rey (que pasó a ser sangihe, cargo local que lo igualaba al de muchas otras islas de las Molucas). Para Andaya este hecho fue clave en la historia de las Molucas, marcando el inicio de un declive de la cultura local, y responsable de su inferioridad ante los colonizadores europeos en los siglos posteriores. La caída y degradación de Gilolo conllevó la quiebra del equilibro local al romperse uno de los cuatro pilares sobre los que éste se asentaba (recordemos que Gilolo junto a Baquián, Ternate y Tidore eran los cuatro grandes reinos de las Molucas)8.
Ya en el siglo XVII, gracias a la conquista de Ternate del gobernador de Filipinas Pedro de Acuña (1606) Gilolo pasó a ser española. En las capitulaciones firmadas tras la conquista, el sultán Zayde de Ternate, cedía su soberanía a los españoles. El 14 de abril de 1606, Juan Juarez de Gallinato, acompañado del capitán Cristobal de Villagra y el interprete Pablo de Lima tomaban posesión de la población de Gilolo9.
Pese a todo, el control duró poco. Gilolo (muy vinculada a Ternate) se unió a los rebeldes ternates que se oponían al reconocimiento de la nueva soberanía española y con la ayuda de un barco holandés fondeado en las cercanías de su costa, se rebelaron al control español. La respuesta no tardó en llegar, y en noviembre de 1606, una flota de 2 galeras españolas (con 120 soldados a bordo) acompañada de 12 caracoas (embarcaciones locales a remos) tidores, fue enviada a Gilolo. Conocemos los detalles de la operación gracias a las órdenes que el capitán Pascual de Alarcón firmó en la galera capitana de la flota, poco antes del ataque, el 7 de diciembre de 1606 10. Con apoyo de la artillería de las galeras los españoles lograron tomar la población. Sin embargo, la falta de recursos impidió consolidar su posesión. Los españoles volvieron a intentarlo en 1608, Pedro de Heredia tomó y quemó la población provocando la huida de la población local, pero no tampoco logró consolidar la plaza, que se acabó abandonado poco después de su toma11.
Hay que esperar a la llegada del gobernador Juan de Silva a las Molucas para que cambiase la situación. El gobernador de Filipinas, tras haber derrotado a una gran escuadra holandesa en la bahía de Manila (batalla de Playa Honda de 1610) creyó que había llegado el momento de intentar la expulsión de los holandeses de las Molucas. Para lograrlo organizó una gran expedición desde Manila que tras llegar a Ternate se dirigió a la conquista de Gilolo. Este vez los refuerzos fueron suficientes y la toma de la plaza conllevó la fortificación y la consolidación del lugar. Lo llevó a cabo el gobernador de las Molucas Cristobal de Azcueta, dejando al mando de la plaza al sargento mayor Fernando Centeno Maldonado12. Además de consolidar la fortificación preexistente los españoles construyeron una segunda fortaleza al norte de la principal, situada junto a la entrada del río que comunicaba el mar con la ciudad y que controlaba el puerto de Gilolo13. Los españoles bautizaron esta segunda fuerza como el fuerte de San Cristobal. Su fundación cumplía una importante función estratégica al controlar el acceso marítimo a Gilolo. La fortaleza fue construida en piedra, haciendo cal y cargando piedras para su construcción14. Fuentes holandeses cifran en un número entre 50 y 60 a los españoles que defendían Gilolo junto a medio centenar de familias locales (el resto huyó tras la conquista)15. Las condiciones fueron de extrema dureza. Al año de la toma, gran parte de los españoles habían enfermado de beriberi y 40 tuvieron que ser trasladados al hospital de Ternate16. Sin embargo, los españoles se esforzaron en su control y desde Ternate se envió al cabo de escuadra Alonso Garcia Romero quien junto a otros 12 soldados levantaron una muralla sobre un caballero de la fuerza de Gilolo17. En 1613, Fernando Centeno Maldonado estaba al mando de la fuerza aunque las dificultades aumentaban, ya que al abandono del cercano puesto de Sabugo, había que sumar la presión que ternates y holandeses ejercían (establecidos en
el puesto de Gamocanora). La clave para resistir fue el apoyo del rey de Tidore. El gobernador de las Molucas consciente de ello, siempre exigió que Gilolo estuviese también guarnecido por fuerzas tidores. En 1614, treinta tidores se encontraban apoyando al casi centenar de españoles y pampangos que defendían la plaza18. Los españoles amenazados y rodeados por los enemigos ternates y holandeses, carecían de medios de subsistencia, dependiendo de la llegada de embarcaciones de Ternate y Tidore para su alimentación. Una ayuda que debía romper el bloqueo marítimo que los enemigos establecieron sobre la costa de Gilolo. En 1614, Fernando de Ayala con la galera Santa Isabel consiguió introducir ayuda, rompiendo el cerco compuesto de 1 nao holandesa y 10 caracoas ternates19.
Detalle de mapa publicado por Ivo Van de Waal en el que se aprecia la ubicación del fuerte de Dofasa (Gofasse).
El 5 de febrero de 1614, Gerónimo de Silva relevó a Fernando Centeno, nombrando a Pedro de Ermua como nuevo máximo responsable de la fuerza 20. Durante su mandato, que duró 17 meses, consolidó la defensa (pasando mucho trabajo en fortificar de piedra a aquel puesto21). Pedro de Ermua se encargó de la defensa de la fuerza principal de Gilolo, dejando al mando de la segunda fuerza (ahora denominada San Cristobal de Dofasa) a Bartolomé Diaz Barrera22 y aunque se consiguió repeler un nuevo asalto enemigo y evitar que los pocos locales que aun permanecían en Gilolo se aliaran con los holandeses, la situación siguió siendo crítica. La guerra despobló aún más los alrededores del fuerte y el aislamiento de los españoles se agravó. El 12 de abril de 1615, Pedro de Ermua -junto a toda su compañía- fue sustituido por el capitán Francisco de Vera y Aragón23. La situación seguía siendo muy complicada, pese a que el nuevo jefe de la guarnición evitó un desembarco ternate-holandes. Habiendo el enemigo capturado la galera que traía el socorro a esta fuerza, tuvo que adentrarse en el interior de Halmahera para la obtención de víveres en territorio enemigo24 Francisco de Vera nos informa de la única razón por la que los locales no se rebelaban, que no era otra que su temor ante lo que creían que era inminente: la llegada de una gran escuadra de Filipinas al mando de don Juan de Silva25. En 1616 encontramos un nuevo responsable en Gilolo, el alférez Matías de la Cruz, quien sigue señalando el peligro de una inminente rebelión local ante las continuas ofertas de apoyo que recibían de holandeses y ternates. Pese a todo, la guarnición aguantaba e incluso documentamos la presencia de una casa de religiosos hecha por los franciscanos Gabriel de San Gregorio y Juan Montero26.
Para 1618, según el informe que el jesuita Manuel Ribeiro hace de la situación en las Molucas, los españoles siguen en Gilolo 27. Sin embargo desde Ternate, a 30 de junio de 1618, el gobernador Lucas de Vergarapropone al rey que se abandonen las dos fortalezas españolas en Gilolo28:
“Las dos fortalezas que SM tiene en Gilolo como V sabe no sirven sino de tener allí ocupados 80 soldados, los sesenta de españoles y cada día traen muertos y enfermos que para la falta que en estas importan tenemos hicieran mucho al caso y allí no son de provecho y siempre que el enemigo vaya sobre ello con poder quedan sin poderse socorrer ni por mar ni por tierra y así me parece por estas y por otras razones fuera acertado dejarlas antes que nos obligue a ello por la fuerza. VS tomase considerar y ordenar los que más convenga”
Pese a todo, un año después, los españoles resistían en Gilolo. El 9 de marzo de 1619, el propio gobernador ordenó al responsable de los fuertes de Santa Lucía de Calamata y San Pedro y San Pablo de Ternate que acudiese con 20 soldados a llevar municiones y bastimentos a las guarniciones de Gilolo y a relevar a parte de tropa29.
Finalmente el desmantelamiento de Gilolo se produjo en 1620. Nos lo confirma el franciscano Gregorio de San Esteban, quien además nos describe el estado de la fortaleza principal describiéndola como una fuerza de 3 baluartes con una punta en diamante, 6 piezas de artillería comandada por un capitán al mando de 60 soldados (peses a tener una capacidad de hasta 200 plazas)30
La evacuación obedeció a una orden del nuevo gobernador Luis de Bracamonte, quien llegado a Ternate en 1620, decidió cederlas a Tidore. El gran gasto y el poco rendimiento fueron las causas de fondo de esta decisión. Sin embargo, el franciscano Antonio De La Llave nos aporta una causa más concreta: la mala relación del príncipe de Tidore con los españoles. A diferencia de su padre el rey de Tidore, el príncipe Cachil Naro siempre se mostró muy escéptico ante la tradicional alianza España-Tidore. Los españoles a su vez recelaban mucho de él, ya que pese a tener medios y ofrecerle colaboración militar, siempre rehusó a atacar a los holandeses. Una embajada española encabezada por el sargento mayor Alonso Martín Quirante fue a pedirle explicaciones. La tensión fue en aumento, una palmada del sargento mayor sobre la silla del rey fue interpretada como un gesto de agresión por el cuñado del príncipe, quien respondió amenazando con un kris (daga local) al sargento mayor. Los españoles conocedores de importancia de la alianza con Tidore, no respondieron a las amenazas, y volvieron a Ternate para reportar lo sucedido. En junta con el gobernador Bracamonte se decidió tener un gesto amigo con Tidore que ayudara a calmar al príncipe y a sus seguidores, cediendo los fuertes españoles en Halmahera. Con la evacuación de estos puestos para su cesión a Tidore, los españoles buscaban reforzar sus plazas en la isla de Tidore. Sospechando una posible rebelión local encabezada por el príncipe, buscaban garantías de poder sofocarla31. En cuanto a Tidore, que venía reclamando el control de los fuertes de Gilolo desde años atrás, tardó muy poco en perderlos frente a los ataques de Ternate32. En el mismo año de su cesión 200 ternates acompañados de 20 holandeses arrebataron Gilolo a Tidore33.
De la experiencia española en este lugar podemos extraer la conclusión que en Gilolo se localizaron dos fortalezas. La principal, cuyo origen se remonta al siglo XVI, de origen local aunque contó con la colaboración española en su construcción. Los últimos estudios de Syahruddin Mansyur nos confirman que su estructura actualmente se conserva (Benteng Gamlamo). Ubicada sobre un promontorio a 24 metros sobre el nivel del mar, cerca del río y a 5 kilómetros de la costa34. Una segunda fortaleza de origen español llamada San Cristobal de Dofasa, construida en 1611 junto a la costa que en ese momento constituía el puerto de Gilolo, con el objetivo del control del acceso marítimo a la población principal. Este fuerte corresponde con el Benteng Gufasa registrado por Syahruddin Mansyur y anteriormente por Ivo van der Waal35. La documentación española de la época nos confirma el origen español de la construcción, hecho desconocido hasta el momento.
SABUGO- JABUGO (1611-1613)
Fuerte de la población (Benteng Sabuga) y fuerte del puerto (Benteng Tabuga)
A solo un día por mar de Malayo36. Junto al río del mismo nombre, era el puerto y la población que controlaba la región de Sahu (región de Halmahera al norte de Gilolo). El inicio de la soberanía española en Sabugo tiene su origen en la conquista de Ternate de 1606. En las capitulaciones firmadas entren el gobernador de Filipinas Pedro de Acuña y el sultán Zayde de Ternate, éste cede, entre otros lugares, el pueblo de Sabugo. Tras la conquista de Ternate, fue el lugar donde se escondió el sultán Zayde, y a donde fue a buscarlo una expedición española al mando del capitán Villagra compuesta de 100 hombres embarcados en 2 galeras y acompañados por el sultán de Tidore37. Tras volver a Ternate y firmadas las capitulaciones, el 17 de abril Juan Juarez de Gallinato toma la población de Jabugo en presencia de toda la aristocracia local38. El control no fue fácil, la existencia de locales rebeldes, que se oponían al nuevo control español, junto a la presencia de un barco holandés en las cercanías de la costa de Halmahera, obligó a los españoles a enviar una expedición desde Ternate para el control de la situación. Unos meses después, en noviembre, la misma expedición que logró la toma de Gilolo, consiguió poco antes hacerse con el control de Sabugo. Como vimos en Gilolo, el dominio español no fue firme, tratándose más bien de una expedición de castigo. Habrá que esperar a 1611, cuando la llegada de una gran flota desde Manila al mando del gobernador de Filipinas Juan de Silva hizo posible establecer una guarnición permanente. La plaza fue arrebatada a los holandeses gracias a un ataque comandado por el maestre de campo Cristobal de Azcueta. Con las galeras controlando el acceso al río, se pudo remontar su curso para acceder a las cercanías del fuerte. Sin embargo, el camino al fuerte no fue fácil, debiendo atravesar a pie un terreno pantanoso donde el agua llegaba hasta la cintura39, estando a merced de los disparos enemigos (entre los heridos, el capitán Alonso de Castañeda recibió un balazo en la cabeza40 mientras que Pedro de Ermua lo tuvo en el muslo derecho41). Tras la toma Cristobal de Azcueta reforzó el fuerte para su defensa poniendo al mando a Juan de Zayas y Espinosa. Al igual que hicieron en Gilolo, los españoles conscientes de los futuros ataques de holandeses y ternates, quisieron mejorar la defensa de la nueva plaza. Construyeron un segundo baluarte a la entrada del río con el objetivo de controlar el acceso por mar a la población. Fuentes holandeses documentan en 60 españoles y 50 pampangos (nativos de las islas Filipinas al servicio de España), el número de soldados que defendían Sabugo. También nos dicen que los locales huyeron para refugiarse en la vecina Gamoconora42.
Las condiciones en Sabugo fueron muy precarias, el beriberi causó un gran número de bajas en la guarnición y aunque los españoles consiguieron hacer llegar ayuda por mar desde Ternate, la falta de recursos en las cercanías del fuertes y las continua amenaza de un asalto enemigo complicaron la situación. Conocedor de las dificultades, el 12 de febrero de 1613, el gobernador de las Molucas Geronimo de Silva ordenó al sargento mayor Fernando de Ayala que reforzase Sabugo con el envío de armamentos y soldados (por lo menos debían permanecer 40 españolas para su defensa). Sin embargo, poco después, la política sobre esta plaza tomó un giro drástico. La perdida de la plaza de Marieco en Tidore ante los holandeses, cambió la situación. Se decidió reforzar la cercana plaza de Tomarina en Tidore a costa de la de Sabugo. Aunque se siguió manteniendo la plaza de Gilolo, los efectivos se Sabugo fueron trasladados a Tomarina. El franciscano Antonio De la Llave nos confirma el traslado43:
“Por proveer todo esto de gente (se refiere a la isla de Tidore, tras la perdida de Marieco) , por haber falta de ella, se hubo de desmantelar dos fuerzas que había en Sabugo, la una quedando a la lengua del agua en un río que hay allí, bien proveido de gente y de artillería, y deshaciendo otro q estaba la tierra dentro por no servia más que de ocupar gente en guardarla por haber ido los naturales. En esto se gastó desde el principio del año 1613 hasta 20 del mes de abril”
Los dos fuertes españoles en Sabugo fueron abandonados. Los holandeses los tomaron poco después dejando una guarnición de 20 soldados. Con la salida española los naturales volvieron a habitar Sabugo. Los holandeses lo utilizarán para proveerse de sagú, tabaco y otros alimentos del interior de Halmahera44.
Las recientes investigaciones de Syahruddin Mansyur también nos confirman la existencia de dos fuentes en esta zona, coincidiendo con lo registrado en las fuentes españoles: un fuerte en la población y otro en el acceso de la costa sobre la zona que servia de puerto. Ambos son denominados localmente con los nombres de Sabuga di Lako Akelamo (correspondería con la fuerza principal) y Tabula (no muy lejos de la anterior y más cercano a la playa)45.
GAMOCONORA (Gamkonora)
También conocida como Bocanora o Socanora, su nombre procede de la unión en legua local de gama (medio) y canora (tierra), señalando la tierra del medio46, por estar a medio camino entre Gilolo y Morotai (tierra del Moro o Batochina). A 4 leguas al norte de Sabugo, también en la costa47, el lugar pasó a los españoles por los derechos de conquista obtenidos en la victoria sobre el sultán de Ternate. Prueba de este nuevo vasallaje es que uno de los jefes locales de Gamoconora fue llevado a Manila acompañando al sultán de Ternate48. Los españoles lo describen como el pueblo más grande de las costa de Halmahera, junto a un río muy caudaloso. El 12 de junio de 1606 una flota española desembarcó en la playa, a una legua del pueblo, y tras atravesar un monte muy espeso, encontraron el pueblo deshabitado tras la huida de toda la población ante las noticias de su llegada 49. Tras una incursión en el interior, los españoles abandonaron esta zona, no sin antes saquear y quemar la población50.
Las fuentes españoles no nos documentan la toma del lugar, solamente nos informan de varias expediciones de ataque sobre Gamoconora (que albergaba una pequeña guarnición holandesa). Solamente registramos un breve control temporal de la plaza en 1614, cuando el capitán Pedro de la Fuente Urrez, nombrado cabo de la fuerza, tuvo que hacer frente a un gran ataque enemigo compuesto de 43 embarcaciones ternates, 4 galeones de guerra holandeses y tropas auxiliares japonesas. Pese al gran asedio, con una fuerte carga de artillería y tres intentos de asalto, se pudo resistir quedando 5 españoles vivos51. Su control no debió por tanto durar mucho, la evacuación de Gilolo y Sabugo, no hizo posible el mantenimiento de esta posición.
CONCLUSIÓN
Pese a que por la conquista de Ternate, los españoles era legítimos soberanos de esta región nunca llegaron a establecer un fuerte control de ella. El norte de la isla de Halmahera, con una férrea oposición de la población local (fuertemente vinculada a Ternate tras la perdida de su autonomía y su vasallaje a Ternate en 1651) y el interés del control holandés de la zona (muy cerca de su base de operaciones en Ternate, el fuerte Malayo) impidió el establecimiento español en ella (salvó un corto espació de tiempo entre los años 1608 y 1620). El gran gasto humano y económico que suponía su control no compensaba el mantenimiento de estos fuertes e hizo que ante la amenaza holandesa sobre Tidore, se decidiese levantar las guarniciones de Halmahera para trasladarlas a Tidore. No obstante, el breve paso español en estos lugares durante la segunda década del siglo XVII sirvió para reconstruir las dos fortalezas locales de Gilolo y de Sabugo, así como fundar dos nuevas, las construidas para el control del acceso al puerto de ambas poblaciones: los fuertes de Dofasa y Tabuga, cuyos restos actualmente, aunque en muy mal estado, se pueden localizar. Podemos certificar, en base a la documentación española de la época, que estos dos emplazamientos tienen un origen español.
1 Colección de documentos inéditos, relativos al descubrimiento … de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía, sacados de los archivos del reino, y muy especialmente del de Indias. Tomo. V. Luis Torres de Mendoza, 1882. p. 20 2 Ibidem, p. 31. 3 Ibidem, p. 38. 4 Ibidem, p. 49. 5 ANDAYA, Leonard, “Los primeros contactos de los españoles con el mundo, de las Molucas en las Islas de las Especias”, Revista Española del Pacífico, Nº 2, 1992. 6 Colección de documentos inéditos, relativos al descubrimiento … de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía, sacados de los archivos del reino, y muy especialmente del de Indias. Tomo. V. Luis Torres de Mendoza, 1882. p. 133. Relación del viaje q hizo desde Nueva España a las islas del Poniente Ruy Gomez de Villalobos por orden del virrey Antonio de Mendoza (Lisboa, 1 agosto 1548, Garcia de Escalante) 7 Ibidem, p. 195. 8 ANDAYA, Leonard, “Los primeros contactos de los españoles con el mundo, de las Molucas en las Islas de las Especias”, Revista Española del Pacífico, Nº 2, 1992. 9 Archivo General de Indias (AGI), PATRONATO, 47.R7.f.3. 10 AGI, FILIPINAS,47,N.47. Confirmación de encomienda de Cuyo. 11 AGI, FILIPINAS,40,N.43. Dejación de plaza de Pedro de Heredia. 12 AGI, FILIPINAS,60,N.18. Informaciones: Fernando Centeno Maldonado. 13 AGI, FILIPINAS,48,N.39. Confirmación de encomienda de Agoo. 14 AGI, FILIPINAS,50,N.19. Confirmación de encomienda de Buguey. 15 SPILBERGEN, Joris Van, The East and West Indian mirror : being an account of Joris van Spilbergen’s voyage round the world (1614-1617), and the Australian navigations of Jacob Le Marie Page, London, Hakluyt Sciety, 1906. p. 144. 16 SANCHO RAYÓN, José León, Documentos inéditos para la historia de España, Tomo LII, Madrid, 1868, p. 22. 17 AGI, FILIPINAS,48,N.26. Confirmación de encomienda de Filipinas. 18 SANCHO Rayón, José León, Documentos inéditos para la historia de España, Tomo LII, Madrid, 1868. p. 226. 19 AGI, FILIPINAS,49,N.18. Confirmación de encomienda de Filipinas. Detalle de mapa publicado por Ivo Van de Waal en el que se aprecia la ubicación del fuerte de Dofasa (Gofasse). WALL, Ivo Van de: De Nederlandsche oudheden in de Molukken. M.Nijhoff, ‘s-Gravenhage, 1928. 20 AGI, FILIPINAS,47,N.28. Confirmación de encomienda de Laglag, etc. 21 Idem. 22 AGI, FILIPINAS,48,N.13. Confirmación de encomienda de Burauen. 23 AGI, FILIPINAS,47,N.28. Confirmación de encomienda de Laglag, etc. 24 AGI, FILIPINAS,48,N.44. Confirmación de encomienda de Candaba, etc. 25 SANCHO Rayón, José León, Documentos inéditos para la historia de España, Tomo LII, Madrid, 1868. p. 319. 26 AFIO, Crónica, Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas. Fr. Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia. Año 1625, p. 1328. 27 AGI, FILIPINAS,7,R.5,N.54. Carta de Manuel Ribeiro a Fajardo de Tenza sobre Terrenate. 28 AGI, FILIPINAS,7,R.5,N.53. Carta de Alonso Fajardo de Tenza. 29 AGI, FILIPINAS,47,N.65. Confirmación de encomienda de Masbate. 30 Archivo Franciscano Ibero-Oriental (AFIO), 21, leg. 3, fol. 10-12. 31 AFIO, Crónica, Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas. Fr. Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia. Año 1625, p. 1234. 32 FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín, Colección Navarrete , Archivo Museo Naval, Relación de las islas Filipinas 1620-21,Nav.VI. fol. 112. doc.8.) “con los tidores que siempre han sido nuestros amigos y enemigos de los holandeses, tuvimos este año disenciones, envenenaron unos un pozo de donde bebía la gente vio luego la maldad y así no hubo daño ninguno, ya se ha compuesto la cosa y estamos amigos como antes…..La fuerza de Gilolo q dicen nos era de muy poco provecho y de gasto la desamparamos dejándola en poder de los Tidores que nos la pidieron, más los ternates que son nuestros enemigos se la ganaron” 33 AFIO, 21, leg. 3, fol. 10-12. 34 MANSYUR SYAHRUDDIN, “Sebaran Benteng Kolonial Eropa Di Pesisir Barat Pulau Halmahera: Jejak Arkeologis Dan Sejarah Perebutan Wilayah Di Kesultanan Jailolo”, PURBAWIDYA Vol. 5, No. 2, November 2016: 138. (Distribution of European Colonial Fortress in Coastal of West Halmahera Island: Archaeological Traces and History of Annexation in the Sultanate Jailolo Region). 35 WALL, Ivo Van de: De Nederlandsche oudheden in de Molukken. M.Nijhoff, ‘s-Gravenhage, 1928. 36 Real Academia de Historia, Fondo Jesuita, tomo 185, leg.23. 37 ARGENSOLA BARTOLOMÉ, Leonardo de: Conquista de las Islas Malucas. Miraguano Ediciones y Ediciones Polifemo, Madrid, 2009, p. 367. 38 AGI, PATRONATO, 47.R7.f.4. 39 AFIO, 21, leg. 3, f. 43. 40 AGI, FILIPINAS,39,N.42. Petición de Alonso de Castañeda de confirmación de encomienda. 41 AGI, FILIPINAS,47,N.28. Confirmación de encomienda de Laglag, etc. 42 SPILBERGEN, Joris van, The East and West Indian mirror: being an account of Joris van Spilbergen’s voyage round the world (1614-1617), and the Australian navigations of Jacob Le Marie Page, London: Printed for the Hakluyt Sciety, 1906, p. 143. 43 AFIO, Crónica, Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas. Fr. Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia. Año 1625, p. 977. 44 RAH, Fondo Jesuita, tomo 185, leg.23. Manila 6 junio de 1619. 45 MANSYUR SYAHRUDDIN, “Sebaran Benteng Kolonial Eropa Di Pesisir Barat Pulau Halmahera: Jejak Arkeologis Dan Sejarah Perebutan Wilayah Di Kesultanan Jailolo”, PURBAWIDYA Vol. 5, No. 2, November 2016: 133-150. 46 ARGENSOLA BARTOLOMÉ, Leonardo de: Conquista de las Islas Malucas. Miraguano Ediciones y Ediciones Polifemo, Madrid, 2009, p. 375. 47 AFIO, 21, leg. 3, f. 12. 48 AGI, PATRONATO, 47.R.11. 49 AGI, PATRONATO,47,R.21.f.2-3 50 AGI, FILIPINAS,40,N.43. Dejación de plaza de Pedro de Heredia. 51 AGI, FILIPINAS,48,N.39. Confirmación de encomienda de Agoo.
Santa Lucia y San Francisco de Calamata (1618-1663)
Escrito por: Antonio C. Campo López – antoniocampolopez@gmail.com
En 1606, una gran expedición militar al mando del gobernador de Filipinas Pedro de Acuña logró la conquista de Ternate. Pese al éxito inicial, con la toma de la capital y de la residencia del sultán, no se pudo lograr el control total de la isla. Un año después, en 1607, una flota neerlandesa, al mando del almirante Cornelis Matelieff, llegó a Ternate para apoyar a los grupos rebeldes que se negaban a aceptar la soberanía hispana. Aunque no lograron expulsar a los españoles, si consiguieron establecerse en la isla y fundar sobre el pueblo local de Malayo su fuerte principal: Fort Orange (Fuerte Malayo en los documentos españoles) que pasó a convertirse en la capital neerlandesa en las Molucas.
Las disputas entre los europeos hizo que la isla de Ternate quedase dividida en dos zonas claramente diferenciadas. Los españoles, con su capital en el fuerte-ciudad de Nuestra Señora del Rosario (actual Kastella, construido sobre el antiguo fuerte portugués de San Juan Bautista) y la fortaleza de San Pedro y San Pablo de Don Gil controlaban la costa suroeste de la isla. Por contra, los neerlandeses y ternates lograron imponerse en el resto de Ternate, gracias a los fuertes de Malayo, Toluco y Tacome, controlaron el este y norte de la isla. El gran volcán que dominaba la isla había impedido históricamente la ocupación del centro de Ternate, siendo en la zonas costeras donde se ubicaban las poblaciones locales y donde también los europeos dispusieron sus fuertes.
Mapa. Fuertes en Ternate y el norte de Tidore
El lugar de Calamata marcaba la frontera entre las dos zonas. Al este de la actual laguna de la isla -en el terreno costero enfrentado a la isla de Maytara- los españoles lograron establecer un fuerte a escasos metros de la zona enemiga. Este lugar, desde el que se divisaba el fuerte Malayo, quedaba enfrentado a escasos metros del fuerte holandés de Calamata, de ahí su denominación en las fuentes españolas como frontera del enemigo. Su cercanía no era casual. El fuerte español se construyó en 1618 en respuesta a la fundación del fuerte holandés de Calamata (1), que a su vez fue una reacción a la construcción de una 1 fortaleza española en la cercana costa de Tidore.
Santa Lucia de Calamata (1618-1625)
En 1618, aceptando una propuesta del rey de Tidore para asentarse en el norte de su isla, los españoles iniciaron la construcción del fuerte de San Lucas del Rumen. Posición de gran importancia estratégica al guardar el mejor puerto natural de la isla y localizarse en el punto de la costa de Tidore más cercano a Ternate. Los holandeses, viendo los movimientos desde su fuerte-capital de Malayo y viendo amenazada su posición, respondieron rápidamente con la construcción de un fuerte en Calamata (2), en la zona de Ternate enfrentada a la nueva posición española de Tidore, con el objetivo de dificultar y vigilar las comunicaciones españolas entre ambas islas.
Los españoles no tardaron en reaccionar a la respuesta holandesa. El gobernador Lucas de Vergara Gaviria, viendo en peligro el fuerte de Don Gil (estaba con poca guarnición ya que muchos de sus soldados se habían trasladado al fuerte de San Lucas del Rumen) decidió atacar el Calamata holandés. En un rápida decisión mandó que una galera transportase soldados desde Tidore para que conjuntamente con la guarnición de Don Gil se atacase la nueva posición enemiga. La tropa compuesta de unos 80 soldados españoles apoyados por 40 guerreros tidores y 20 márdicas (locales ternates cristianizados bajo control español) llegó al amanecer. Viendo pocas garantías para acometer con éxito el asalto al fuerte enemigo (debido a el insuficiente número de soldados y municiones) decidieron acampar en la llanura situada en frente de la fuerza holandesa, esperando en guardia la probable salida enemiga. Sin embargo el ataque enemigo no llegó. Los españoles viendo que los holandeses no salían de su fortaleza, decidieron construir un fuerte provisional usando los arboles y la fajina del terreno sobre el que acamparon. Lo que iba a ser un ataque sobre el nuevo fuerte holandés, derivó en la creación de un nuevo fuerte español a escasa distancia de éste.
El 12 de diciembre de 1618, día de Santa Lucia, se fundó el fuerte de Santa Lucía de Calamata. Dos semanas después, gracias a la llegada del sultán de Tidore con 10 caracoas (embarcaciones locales), se inició la construcción del fuerte en cal y piedra, aprovechando parte de los materiales de uno de los baluartes de Don Gil y completando el fuerte con un foso y estacas y una muralla exterior. (3) El franciscano Gregorio de San Esteban lo describe como un fuerte que alberga una guarnición de 30 soldados al mando de un capitán (aunque con capacidad para 60 soldados). Quedaba constituido el tercer fuerte español en la isla de Ternate (tras Nuestra Señora del Rosario y Don Gil) y el más cercano a las posiciones enemigas. La proximidad del enemigo es destacada por los propios soldados españoles. El capitán Gregorio López resalta que por estar situado a un tiro de mosquete de las fuerzas enemigas se hacia necesario hacer una guardia continua. (4) La prueba nos la aporta el soldado Rodrigo de Mesa, que estando visitando el gobernador Lucas de Vergara el fuerte, recibió la orden de encabezar una salida de reconocimiento de las posiciones enemigas, lo que le ocasionó recibir una bala en el muslo. (5) Un año después de su fundación, en 1619, el fuerte estaba bien consolidado. El capitán Antonio Carreño Valdés, sargento mayor de las fuerzas de Ternate (la mayor autoridad militar tras el gobernador de las Molucas) acudió al fuerte con gentes, municiones y pertrechos para reforzar su posición. (6)
La cercanía entres los dos Calamatas, con los enemigos separados a escasos metros, hizo que ambos bandos vivieran en un estado de alerta continua. Fuera de los fuertes, el riesgo de ser sorprendido y atacado era muy alto. Una salida a por leña o a por agua podía acabar en una trágico final, atacado por los enemigos emboscados, y terminando muerto o apresado. Por contra, los españoles tampoco desaprovechaban la ocasión para atacar a los soldados holandeses. La llegada de refuerzos se solía traducir en emboscadas o ataques sobre los vecinos holandeses. Estos hechos se encuadraban en una estrategia de desgaste continuo con el objetivo de debilitar las fuerzas enemigas. Ya que por falta de medios la toma, el asedio o el asalto no se hacía viable, el recurso más utilizado por los soldados españoles era las emboscada o el ataque sorpresa. Como en 1619, cuando el capitán Antonio Carreño Valdés, viendo que los holandeses descuidaban la guardia, atacó matando 40 enemigos (entre ternates y neerlandeses) y perdiendo 6 de los 80 soldados que integraban el ataque. (7)
En 1621, durante más de tres horas un grupo de soldados españoles al mando del capitán Rodrigo de Mendoza atacaron el Calamata holandés. Si bien no lograron la toma del fuerte, provocaron un gran numero de bajas enemigas (30 holandesas por 11 españolas). (8) En 1623, registramos un nuevo ataque, esta vez con el nuevo gobernador Pedro de Heredia, emboscados los españoles en el exterior del fuerte holandés lograron la muerte de 5 enemigos. (9)
Las bajas sufridas y la presión de los ataques desde Santa Lucia, debieron finalmente pesar en la decisión del gobernador holandés de las Molucas de ceder este terreno a los españoles y replegarse sobre el fuerte Malayo. Aunque en 1623, el gobernador holandés Le Febvre -en carta al gobernador general De Carpentier recalcaba la importancia de mantenerse en Calamata, siendo consciente que si lo abandonaba iba a ser rápidamente ocupado por los españoles desde sus puestos de Santa Lucia y Don Gil. (10) Poco después, el 3 de enero de 1624, seguían las dudas entre las autoridades holandesas, la decisión de demoler y abandonar Calamata iba ganando terreno, aunque todavía no lo querían llevar a cabo. (11) Finalmente en 1625, los holandeses decidieron desmantelar temporalmente su fuerte de Calomata ante la firmeza de si homóloga española. (12) Este abandono fue aprovechado rapidamente por los españoles para ocuparlo (y no dejarlo hasta la evacuación de las Molucas en 1663).
San Francisco de Calamata (1625-1663)
Para 1626 los holandeses han abandonado Calamata y los españoles han ocupado su posición, rebautizándola como San Francisco de Calamata. Testimonios de soldados españoles que participaron en su toma y en las labores de reconstrucción nos documentan este hecho (Juan de Heredia Ormastegui (13), Vicente Valenciano (14) o el capitán Juan de Jara Quemada (15). A través de esté ultimo, conocemos como el gobernador Pedro de Heredia, una vez que comprobó el abandono del puesto holandés, ordenó el desmantelamiento de Santa Lucia para consolidar el nuevo fuerte de San Francisco. Gracias a este testimonio, podemos documentar que San Francisco es el nombre con el que los españoles rebautizaron al Calamata holandés, mientras que Santa Lucia es el originario fuerte español de la zona. Debido a la escasez de recursos de la zona y a la dificultad de la obtención de materiales constructivos, la consolidación del nuevo fuerte se debió hacer a costa de los materiales del antiguo.
San Francisco de Calamata pasó a constituir la nueva frontera española y ser la posición más cercana a las fuerzas neerlandesas. Según Frassen hizo que los españoles controlarán toda la costa sur, mientras que la costa entre Calamata y Malayo quedase en tierra de nadie. (16) Con San Francisco como puesto de vanguardia, Santa Lucia dejó de tener tanta importancia. La falta en los documentos posteriores a 1625 de referencias a Santa Lucia sustituidas por las nuevas al fuerte de San Francisco nos hace pensar en la perdida de importancia de Santa Lucia.
Desde San Francisco de Calamata los españoles siguieron su política de hostigamiento sobre los ternates y neerlandeses que osaban aventurarse al sur de su fuerte principal, el fuerte Malayo. Como en 1629, cuando el sargento mayor Francisco Gonzalez, capitán de Calamata, capitaneó una salida con 30 españoles hacia el enemigo que se encontraba pescando (más de 100 ternates, mardicas y sangleyes del Malayo). Emboscados en un manglar localizado cerca de Calamata, los españoles lanzaron en ataque que se saldó con decenas de muertos y 11 presos (17). Años más tarde, en 1633, los españoles dieron un paso más atacando los exteriores del fuerte Malayo. El capitán Alonso Serrano, también cabo de Calamata, recibió la orden del gobernador Pedro de Heredia de atacar el fuerte Malayo. Un grupo de 96 españoles (70 procedentes del Rosario, 20 de Calamata y 6 de Don Gil (18)) atacaron los exteriores del Malayo, degollando a los puestos de las garitas y quemando el barrio extramuros. (19)
A inicios de la decada de 1640 Calamata se mantenía como fuerza fronteriza de la soberanía española en Ternate. Para este año disponemos de las instrucciones dadas al recién nombrado cabo de la fuerza de San Francisco de Calamata, el capitán Gines de Rojas y Narvaez, el 19 febrero de 1640 por el gobernador de las Molucas Francisco Suarez de Figueroa en Rosario. Un documento que nos aporta relevante información sobre el estado y la vida diaria en el fuerte. (20) Gracias a ellas, sabemos que el estado de alerta era continuo. Cualquier salida al exterior, como para la búsqueda de leña, debía ser autorizada por el cabo de la fuerza, y conllevaba que toda la guarnición del fuerte estuviese en guardia hasta el regreso de la misma. Estas salidas tenían que ser pocas y realizarse a diferentes horas para así evitar que los enemigos tuviesen noticias de ellas y pudiesen hacer emboscadas. En época de lluvias, la existencia de un arroyo cercano proveía a la guarnición de agua. Sin embargo, en la estación seca, el abastecimiento se hacía yendo a la laguna del fuerte de Don Gil. Soldados españoles trasladaban en vasijas el agua siempre escoltados por compañeros del fuerte. Pese a su cercanía con la capital de Nuestra Señora del Rosario, por la complicada orografía de la isla, de abundante vegetación y continuos barrancos, la comunicación y la provisión se hacía por la costa a través de pequeñas embarcaciones. Para mensajes urgentes, como la posibilidad de un acercamiento enemigo, el disparo de dos disparos sucesivos de artillería ponía en alerta y avisos a las fuerzas del fuerte de Nuestra Señora del Rosario.
Las instrucciones dadas un año después al nuevo cabo Manuel Correa (5 mayo de 1641) (21), además de confirmar lo anterior nos informa que como las puertas del fuerte debían mantenerse siempre cerradas, estando prohibido su apertura hasta bien entrada la mañana, cuando una vez disipadas las nieblas matutinas, se podía ver con mayor claridad el terreno, que desde el fuerte se extendía hasta las posiciones enemigas, y descartar así la posibilidad de soldados enemigos emboscados.
En 1649, en los meses previos al establecimiento de los acuerdos de paz firmados en el Tratado de Munster, Calamata albergaba a un total de 40 soldados entre españoles y pampangos. Nuevas instrucciones, esta vez del gobernador Fernandez del Río (firmadas en Rosario a 28 de abril de 1649) (22) nos confirman que todavía el estado de alerta continuaba y nos amplían información de la vida diaria de la fortaleza, como la existencia de cultivos en el exterior de las murallas para el avituallamiento de las tropas o la visita de comerciantes para vender o intercambiar sus mercancías con la soldadesca del fuerte (como el trueque de tabaco por ropa de los soldados).
En las instrucciones que el gobernador Francisco de Esteybar da a 9 de junio de 1650, comprobamos que aunque ya se reconocía el establecimiento de los acuerdos de Munster en estas islas, el recelo continuaba, prohibiendo tajantemente la entrada de cualquier visita enemiga a la fortaleza, así como el intercambio comercial entre ambas zonas (23) (algo que vemos que se mantiene para el año 1653). (24)
En la última decada de presencia española, San Francisco de Calamata seguía bien guarnecido e incluso mejorado, gracias a las obras de remodelación del gobernador Francisco de Esteybar (quien adelantó el dinero de las obras con su propio dinero para reformar la fortaleza. (25) Permaneció bajo poder español hasta 1663, cuando por ordenes del gobernador de Filipinas Sabiano Manrique de Lara se realizó el desmantelamiento de todos los fuertes españolas en las islas.
Un año después de la partida española, en 1664, viendo que los españoles no regresaban a sus fuertes, las autoridades neerlandesas ordenaron a los locales la destrucción de los baluartes pagándoles una recompensa por la labor. (26) Será el fin de presencia española en Ternate y el golpe definitivo para la conservación de sus reductos. Si bien del antiguo fuerte de Santa Lucia permanecen restos en muy mal estado de conservación, no podemos decir lo mismo del fuerte San Francisco, sobre su ubicación los neerlandeses construyeron la actual estructura defensiva (finales del siglo XVIII), Kajoe Merah que hay día de hoy se encuentra en muy buen estado de conservación.
Cabos de Santa Lucía y San Francisco de Calamata
1618 Capitán Juan de Chaves (Santa Lucía)
1619 Capitán Juan García (Santa Lucía)
1619 Capitán Hernando Suarez (Santa Lucía)
1621 Capitán Rodrigo de Mendoza (Santa Lucía)
1623 Capitán Juan Garcia (Santa Lucía)
1623 Pedro de Jarjaquemada (Santa Lucía)
1625 Pedro de Jarjaquemada (San Francisco)
1629 Sargento Mayor Francisco Gonzalez (San Francisco)
1632 Capitán Alonso Serrano (San Francisco)
1634 Diego Maldonado Bonal (San Francisco)
1635 Alférez Alonso de Herrera (San Francisco)
1636 Cabo Simón Alvarez (San Francisco)
1640 Capitan Ginés de Rojas y Narvaez (San Francisco)
1640 Juan Frenandez Sevillano (San Francisco)
1641 Francisco del Castillo (San Francisco)
1641 Manuel Correa (San Francisco)
1646 Capitán José de Gongora (San Francisco)
1650 Capitán Francisco Gonzalez (San Francisco)
1652 Cabo Alonso de Mirabal Sedeño (San Francisco)
1653 Capitan José de Gongora (San Francisco)
Escrito por: Antonio C. Campo López – antoniocampolopez@gmail.com
Notas:
(1) No confundir con Kayuh Mera, sobre el mismo lugar edificación neerlandesa posterior del años1801 para defenderse de los ataques ingleses. Van Fraassen, CH. F.: Ternate, de Molukken en de Indonesische Archipel: Van soa-organisatie en vierdeling: Een studie van traditionele samenleving en cultuur in Indonesie, DEEL II, 1987. p. 355 (2) Archivo Franciscano Ibero Oriental (AFIO) leg. 21, 12-3.fol. 101., Relación de Gregorio de San Esteban. (3) AFIO., leg. 21, 12-3.fol. 101, Relación de Gregorio de San Esteban. De la Llave, A,: Crónica. Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas, 1625, pp. 1089-1090 (4) Archivo General de Indias, (AGI), FILIPINAS,49,N.67. Confirmación de encomienda de Baro. (5) AGI,FILIPINAS,48,N.64. Confirmación de encomienda de Ayumbon. (6) AGI,FILIPINAS,49,N.31. Confirmación de encomienda de Tulaque. (7) De la Llave, A,: Crónica. Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas, 1625, p. 1227. (8) AGI,FILIPINAS,47,N.65. Confirmación de encomienda de Masbate. (9) AGI,FILIPINAS,49,N.20. Confirmación de encomienda de Payo. (10) TIELE, P.A. y HEERES, J.E: Bouwstoffen voor de geschiedenis der Nederlanders in den Maleischen archipel. ’s- Gravenhage, Nijhoff, 1895, vol. II, p. 2. (11) TIELE, P.A. y HEERES, J.E: Bouwstoffen voor de geschiedenis der Nederlanders in den Maleischen archipel. ’s- Gravenhage, Nijhoff, 1895, vol. I, pp. 357 (12) AGI, FILIPINAS,7,R.6,N.83. Carta de Fernando de Silva sobre asuntos de gobierno. (13) AGI, FILIPINAS,49,N.69. Confirmación de encomienda de Antique. (14) AGI, FILIPINAS,51,N.15. Confirmación de encomienda de Casiguran. Habla el capitán Julian de Mesinas de los servicios de Vicente Valenciano que sirvió entre 1622 y 1634 en las Molucas: “Hallándose personalmente en la toma y fortificación del puesto de San Francisco de Calamata que antes fue de el holandés donde vi trabajar hasta que se puso en defensa el dicho puesto” (15) AGI, FILIPINAS,50,N.4. Confirmación de encomienda de Sogod. (16) Van Fraassen, CH. F.: Ternate, de Molukken en de Indonesische Archipel: Van soa-organisatie en vierdeling: Een studie van traditionele samenleving en cultuur in Indonesie, DEEL I, 1987. p. 49. (17) De la Llave, A,: Crónica. Segunda parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas que contiene cuatro estados: el primero de la Orden, el segundo seglar, el tercero de la Iglesia de Japón y el cuarto de las fuerzas de Terrena en Maluco desde el año 1624. p. 136. (18) AGI, FILIPINAS,49,N.25. Confirmación de encomienda de Santa Catalina. (19) AGI, FILIPINAS,49,N.25. Confirmación de encomienda de Santa Catalina. (20) AGI, FILIPINAS,N.61. Confirmación de encomienda de Viri. (21) AGI, FILIPINAS,43,N.18. Petición de Manuel Correa para que se le dé su encomienda. (22) AGI, FILIPINAS ,52,N.7. Confirmación de encomienda de Laglag. (23) AGI, FILIPINAS ,52,N.7. Confirmación de encomienda de Laglag. (24) AGI, FILIPINAS ,52,N.7. Confirmación de encomienda de Laglag. (25) AGI, FILIPINAS ,51,N.14. Confirmación de encomienda de Abucay. (26) VALENTIJN, F.: Oud en Nieuw Ost-Indiën, vervattende een naaukeurige en uitvoerige verhandelinge van Nederlands mogentheyd in die gewestenk, benevens eene wydluftige beschryvinge der Moluccos. J. van Braam, Dordrecht, 1724, p. 490.
Por Juan Carlos Rey – Asociación Española de Estudios del Pacífico.
Texto y fotografías en color de Juan Carlos Rey
La fortaleza conocida localmente como Benteng Torre, fue uno de los bastiones consagrados a la defensa de los intereses españoles en la isla de Tidore frente a los portugueses y holandeses. Mientras que para las demás fortalezas construidas por los españoles en Tidore hay abundantes referencias, para el caso del fuerte Torre las informaciones son escasas, veladas o, a lo más, confusas.
El comentario de Simon Pratt sobre la falta de información acerca del fuerte Torres es evocador y resume el vacío de informaciones fehacientes y precisas sobre el fuerte Torre.
“The last abd best surviving fort of Tidore is fort Tohula. Unlike the misterious Fort Torre, we know a lot about Tohula”1
El fuerte Torre se encuentra en una zona alta que domina la población de Soasio, la capital de Tidore. Desde su posición elevada se domina el palacio del sultán de Tidore y está a la vista del fuerte Tohula o Santiago de los Caballeros, la principal plaza fuerte construida por España en Tidore y de la que han quedado los restos mejor conservados (una renovación estaba en curso en 2014, durante mi última visita)2, con la cual se podía comunicar con señales de diferente naturaleza (banderas, fuego, etc…) en caso de necesidad. El emplazamiento del fuerte Torre fue sin duda elegido por ser un lugar estratégico ya que desde su emplazamiento se divisa un amplio horizonte con vistas a la islas de Halmahera, Maita y Mare, dominando el tráfico marítimo entre las mencionadas islas. El fuerte también tenia la misión de la defensa de la población de Soasio, al tiempo que controla los accesos al palacio del sultán de Tidore, lo que supone un control de las actividades y visitas que tenia el sultán y su corte.
Vista de las islas de Maita y Mare desde el fuerte. Se divisa el fuerte Tohula y el nuevo palacio del sultán con techo azul
Vista de las islas de Maita y Mare desde el fuerte. Se divisa el fuerte Tohula y el nuevo palacio del sultán con techo azul
La inspección del fuerte Torres en Google Earth no permite identificarlo y situarlo de forma precisa en la fotografía del satélite que data de 2004, unos años antes de su renovación. El fuerte debió ser dañado gravemente por una colada de lava formada por grandes bloques que le percutieron por el lado norte del fuerte (que queda orientada hacia el volcán Kiematubu – 1730 metros de altura -, distante a tan solo 4,7 kilómetros del fuerte) destrozando la muralla norte y entrando al interior del recinto fortificado (al menos es tal y como se observa actualmente). Se ignora cuando sucedió este acontecimiento, pues no se han encontrado registros recientes de actividad volcánica. Si la hipótesis, que parece la más fehaciente, que apunta a que la colada de lava hubiera impactado en el fuerte, esta habría sido la razón de la destrucción y posterior abandono del recinto fortificado. Por otro lado la distancia desde el fuerte a la línea de costa actual es de algo más de 400 metros en línea recta, distancia que queda al interior del rango de tiro de cañón de la época (estimado entre 600 y 3000 metros en función del tipo de cañón utilizado) hizo que el fuerte Torre fuera eficaz para la defensa de la población de Soasio.
Muralla norte del fuerte con el volcán Kiematubu al fondo de la imagen
Muralla norte del fuerte con el volcán Kiematubu al fondo de la imagen
El acceso al fuerte se realiza desde la parte baja donde termina la colada de lava formada por grandes bloques de origen volcánicos desordenados. Se accede por unas escaleras con bastante pendiente y una pasarela de nueva construcción, que salva la parte de la colada de lava dando acceso al bastión. Una muralla de piedras sin sujeción rodean el recinto exterior de la entrada al fuerte, si bien no se sabe si esta simple estructura de piedras amontonadas es original dedicado a la defensa del acceso al fuerte o bien se hizo durante la reconstrucción para despejar el área de trabajo. El fuerte Torre tiene una planta rectangular con su entrada principal orientada al sur-sureste.
Muralla de piedras en la zona de acceso al fuerte Torre.
Muralla de piedras en la zona de acceso al fuerte Torre.
En su cara oeste hay una construcción semicircular vacía en su interior cuyo utilidad se ignora Nada más entrar al recinto, a la parte de la derecha, hay una torre de dos pisos que es la única que tiene el fuerte. El patio o recinto del fuerte esta repleto de rocas de la colada que entró por la muralla norte y sin duda dejó inservible el fuerte.
Escalera y pasarela de acceso al fuerte Torre, después de la restauración.
Escalera y pasarela de acceso al fuerte Torre, después de la restauración.
Escalera y pasarela de acceso al fuerte Torre, después de la restauración.
Vista del fuerte con la estructura semicircular. Al fondo la isla de Halmahera.
Vista del fuerte con la estructura semicircular. Al fondo la isla de Halmahera.
El fuerte ha sido reconstruido en su mayor parte, usando piedra y cemento visto, lo cual puede ser criticable desde un punto de vista estricto de las normas recomendadas para la reconstrucción de monumentos de esta índole.
En las fotografías tomadas en 1928 por Van de Wall y otras de 1999 (éstas últimas se muestra en el cartel que informa al viajero sobre la historia del fuerte) se aprecia la situación de deterioro del fuerte y de su torre. Esta ultima se muestra dañada en su parte alta y rodeada de vegetación. La comparación de las dos fotografías, la de 1928 ( Van de Wall) y la de 2014 (el autor) no dejan lugar a duda de que se trata del mismo edificio, fácilmente reconocible en ambas fotografías. La fotografía de Van de Wall ha sido erróneamente atribuida al fuerte Tohula.
Fotografía de la torre del fuerte Torre en 1928 (Van de Wall) y en 2014. La fotografía en blanco y negro está erróneamente atribuida al fuerte Tohula.
El Instituto para la Conservación de los bienes culturales en Indonesia, institución que después pasaría a denominarse “BPCB Maluku del Norte”3, nos describe de la siguiente forma la restauración llevada a cabo en el fuerte Torre:
“La restauración de la fortaleza Torre se llevó a cabo en dos etapas; La primera etapa con el ejercicio presupuestario de 2012 y la segunda etapa en el año fiscal 2013. La ejecución básica de esta restauración se ajustó a la recomendación hecha por el Estudio Técnico BPCB de Ternate (entonces conocido como el Instituto del Patrimonio Arqueológico de Ternate) del 11 al 17 de abril de 2011, Dicho estudio establece que la fortaleza Torre sufrió un daño calificado de severo y tan sólo quedó alrededor del 30% de la estructura original del castillo, por lo que se debió restaurar con el fin de evitar el aumento de la gravedad de los daños en el castillo.
La restauración de la primera fase fue desde el Julio a noviembre de 2011 e incluyó: Hacer las escaleras, la reconstrucción de la pared lateral del Suroeste, la mayor parte del sudeste, y la exploración espacial. La segunda etapa de restauración que se llevó a cabo entre junio y octubre de 2013 incluyó: La reconstrucción avanzada y las paredes laterales Sureste, Suroeste y Noreste, la reconstrucción de la pared lateral, la reconstrucción de la pared noroeste, y la regulación ambiental.La muralla del noroeste se reconstruye solo en parte debido a la estructura de la pared se perdió y no se ha encontrado ningún estructuras en los alrededores después de la excavación.
La Inauguración de la restauración de la fortaleza Torre se hizo el 10 de marzo de 2014 para coincidir con la inauguración de la Herencia Preservation Hall Office de Ternate en Jambula, Ternate.Con motivo de la inauguración, el Director General de Cultura Prof.Kacung Marijan, Ph.D firmó simbólicamente la restauración con una inscripción en el Fuerte Torre.”4
Hoy en día se puede visitar el monumento de forma libre, tan solo invitan al viajero a rellenar el libro de visitantes. En la parte baja de la escalera que da acceso al fuerte hay un panel que describe la historia del fuerte Torre. Las informaciones que figuran en el cartel informativo (que se acompaña con unas fotografías del fuerte antes y después de la restauración) son las siguientes:
Cartel de información para el visitante.
Cartel de información para el visitante.
“La fortaleza Torre está situada en el distrito de la ciudad de Tidore, isla de Tidore .dominando parte del archipiélago al sur. El fuerte Torre fue dañado, dejando sólo aproximadamente el 30% del edificio original. La Fortaleza de planta rectangular mira hacia el sureste y del lado del suroeste tiene una planta semicircular y del lado derecho de la parte delantera tiene un torre. Fortaleza conserva parcialmente la base en algunas partes.
De acuerdo con el documento Malucensia hay un fuerte portugués que se encuentra ligeramente al norte dominando la ciudad de Soasio. La fortaleza fue construida por instrucción superior de Sancho de Vasconcelos, que recibió el permiso del sultán Gapibaguna el 16 de enero de 1578. Se obtiene la licencia después de que los portugueses fueron expulsados por el Sultán Baabullah Karema, los portugueses habían matado al Sultán Kairum en 1570. Lo más probable es que el nombre del castillo cuestión es Fort Torre y esté probablemente asociado con la torre o con el nombre del capitán portugués que en ese momento era Hernando de la Torre5
Es altamente probable que el fuerte Torre lleve el nombre del capitán Hernando de la Torre que bien pudo haber sido su constructor, dado el carácter singular de una edificación tan importante en la remota Tidore y aún más en el siglo XVI no es de extrañar que se le atribuyera el nombre de su precursor. No se ha encontrado en las crónicas consultadas otra persona con el apellido “Torre”, o “de la Torre” que hagan referencia a Tidore. Tampoco se ha encontrado una afirmación que, directa o indirectamente, atribuyan la construcción otra persona, otro nombre o circunstancia.
Bloques de lava en el interior del fuerte.
Bloques de lava en el interior del fuerte.
Hernando de la Torre era español, nacido en la provincia de Burgos (España). Llegó como primer piloto con al expedición de Garcia Jofre de Loaisa a la isla de Tidore el día uno de Enero de 1527. El 27 de Marzo de 1528 arribó a Tidore la nave Florida con los expedicionarios de la armada de Saavedra que fueron recibidos por Hernando de la Torre. (La nave Florida volvería a Tidore después de intentar el tornaviaje sin éxito, ver más delante)
“Allí donde estábamos surtos (Soasio), estaba la fortaleza, que tenia la gente del comendador Loaysa, y allí estaba por capitán Hernando de la Torre,natural de Burgos, él cual tenia hasta ciento y veinte hombres, y dos docenas de tiro de artillería”…” El dicho capitán Hernando de la Torre, nos aposento a todos, haciéndonos un muy buen tratamiento; estuvimos allí (en Soasio) dos meses dando carena a nuestro navío (el Florida) y aderezándole de todo los necesario…”6
Hernando de la Torre fue elegido por votación capitán de los españoles de Tidore: “Muerto Martín Iñigo de Carquizano en 11 julio de 1527, fue elegido a votos por capitán de los castellanos de Tidore Hernando de la Torre,…., Los 120 españoles remanentes procedieron a construir una fortaleza en Tidore con dos docenas de piezas de artillería.”7
Evidentemente esta “nueva” construcción no puede referirse al mayor baluarte español en Tidore, el fuerte Tohula o Santiago de los Caballeros, ya que éste último se empezó a construir muy posteriormente en 1610 acabándose en 16158
“Los supervivientes de la expedición de Loaysa, un total de unos 150 hombres, a las órdenes de Hernando de la Torre hicieron grandes preparativos en Tidore para operaciones de defensa y ofensa, según fuera el caso.”9
“El fuerte Torre,….., El calificativo español aparece en algunos mapas de la época, puede responder a dos razones: la primera, por referencia a su construcción, en la que destacaba una torre, aún en pie, aunque desmochada. La segunda, de origen más dudoso, derivaría del nombre del comandante de la fortaleza don Hernando de la Torre, entre 1527 y 1529”10
Hernando de la Torre y sus hombre repelieron el ataque portugués refugiándose en el fuerte: “… y era una buena ocasión para ocupar Tidore (por los portugueses) sin resistencia. No perdieron tiempo los portugueses, porque dieron luego sobre la ciudad: i aunque hubo alguna defensa , por la gente poca, entraron y mataron a un castellano, i algunos indios…..Hernando de la Torre se retiró al fuerte”.11
Otro documento nos informa del lugar de nuevo asentamiento de las tropas castellanas en Tidore, citando el fuerte Torre, al tiempo que nos asegura que la “nueva ciudad de Soasio se extendía en sus proximidades” proximidades, como es el caso.
“Mientras la armada se dirigía a las islas, los españoles habían continuado sus escaramuzas con los portugueses y sus aliados. La Torre había pactado el fin de las hostilidades con los lusitanos y se había asentado en la isla. El fuerte Torre debió ser el lugar del nuevo asentamiento al tiempo que la nueva ciudad de Soa Siu, sede del Sultán, se extendía en sus proximidades”12
El fuerte Torre domina la nueva ciudad de Soasio.
El fuerte Torre domina la nueva ciudad de Soasio.
Si las referencias son correctas y las hipótesis corresponden al fuerte Torre, éste fue entregado a los portugueses “cinco semanas antes del regresó del Florida”13 (en la fecha del 19 de Noviembre de 1528) después de intentar el tornaviaje a Nueva España sin éxito.
Hernando de la Torre abandonó definitivamente Tidore el 16 de Febrero de 1534 rumbo a España .14
Conclusión
Las investigaciones que he podido llevar a cabo sugieren que el fuerte se construyó entre la segunda mitad del año 1527 y primera parte del año 1528, tomando el nombre del capitán Hernando de la Torre, además se confirma que el Hernando de la Torre no era portugués, sino español.
Hay que asumir que a partir de esta investigación no se puede determinar de forma fehaciente el periodo preciso en él que fue construido el fuerte Torre, sin embargo las informaciones recogidas sugieren, y ninguna de ellas la contradicen, que la construcción del fuerte Torre debió haber tenido lugar a partir de Julio de 1527 (cuando Hernando de la Torre fue elegido capitán de los Castellanos) y, evidentemente, antes del mes de octubre de 1528 fecha en que los españoles fueron expulsados de Tidore y cuando Hernando de la Torre entregó el fuerte a los portugueses en octubre de 1528, cinco semanas antes del día 19 Noviembre 1528, fecha de la llegada de la nave Florida a Tidore después del fallido viaje de retorno a Nueva España.
Las informaciones que facilita el cartel informativo situado en las inmediaciones del fuerte Torre no corresponderían a la fecha de construcción (1578) a la vez que insta al error al considerar a Hernando de la Torre como portugués.
1 Simon Pratt. The forts of spices islands today. Colonialvoyage.com
6 Colección de Documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas en América y Oceanía; Tomo V, pag. 87 por Luis Torres de Mendoza, , 1866.
7 Ortuño Sanchez Pedreño, Estudio Histórico Jurídico de la expedición de Garcia Jofre de Loaisa a las Molucas. Anales de derecho Universidad de Murcia n°21, 2003, pag. 225.
8 Simon Pratt. The fort of spices islands today. Colonialvoyage.com
9 Españoles en las Molucas, una aproximación historica. Leopoldo Stampa. Armada Española.
10 Dos islas españolas, Palabras al Bit, 2012 (internet link).
11 Antonio de Heredia y Tordesillas. Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano. Capitulo V, pag 87, 1730