Ternate y Tidore, Molucas (1760), Indonesia. Author Bellin. No Copyright
Ternate y Tidore, Molucas (1760), Indonesia. Author Bellin

Los fuertes españoles de Santa Lucia y Calamata de la isla de Ternate

Santa Lucia y San Francisco de Calamata (1618-1663)

Escrito por: Antonio C. Campo López – antoniocampolopez@gmail.com

En 1606, una gran expedición militar al mando del gobernador de Filipinas Pedro de Acuña logró la conquista de Ternate. Pese al éxito inicial, con la toma de la capital y de la residencia del sultán, no se pudo lograr el control total de la isla. Un año después, en 1607, una flota neerlandesa, al mando del almirante Cornelis Matelieff, llegó a Ternate para apoyar a los grupos rebeldes que se negaban a aceptar la soberanía hispana. Aunque no lograron expulsar a los españoles, si consiguieron establecerse en la isla y fundar sobre el pueblo local de Malayo su fuerte principal: Fort Orange (Fuerte Malayo en los documentos españoles) que pasó a convertirse en la capital neerlandesa en las Molucas.

Las disputas entre los europeos hizo que la isla de Ternate quedase dividida en dos zonas claramente diferenciadas. Los españoles, con su capital en el fuerte-ciudad de Nuestra Señora del Rosario (actual Kastella, construido sobre el antiguo fuerte portugués de San Juan Bautista) y la fortaleza de San Pedro y San Pablo de Don Gil controlaban la costa suroeste de la isla. Por contra, los neerlandeses y ternates lograron imponerse en el resto de Ternate, gracias a los fuertes de Malayo, Toluco y Tacome, controlaron el este y norte de la isla. El gran volcán que dominaba la isla había impedido históricamente la ocupación del centro de Ternate, siendo en la zonas costeras donde se ubicaban las poblaciones locales y donde también los europeos dispusieron sus fuertes.

Mapa. Fuertes en Ternate y el norte de Tidore

Mapa. Fuertes en Ternate y el norte de Tidore

El lugar de Calamata marcaba la frontera entre las dos zonas. Al este de la actual laguna de la isla -en el terreno costero enfrentado a la isla de Maytara- los españoles lograron establecer un fuerte a escasos metros de la zona enemiga. Este lugar, desde el que se divisaba el fuerte Malayo, quedaba enfrentado a escasos metros del fuerte holandés de Calamata, de ahí su denominación en las fuentes españolas como frontera del enemigo. Su cercanía no era casual. El fuerte español se construyó en 1618 en respuesta a la fundación del fuerte holandés de Calamata (1), que a su vez fue una reacción a la construcción de una 1 fortaleza española en la cercana costa de Tidore.

Santa Lucia de Calamata (1618-1625)

En 1618, aceptando una propuesta del rey de Tidore para asentarse en el norte de su isla, los españoles iniciaron la construcción del fuerte de San Lucas del Rumen. Posición de gran importancia estratégica al guardar el mejor puerto natural de la isla y localizarse en el punto de la costa de Tidore más cercano a Ternate. Los holandeses, viendo los movimientos desde su fuerte-capital de Malayo y viendo amenazada su posición, respondieron rápidamente con la construcción de un fuerte en Calamata (2), en la zona de Ternate enfrentada a la nueva posición española de Tidore, con el objetivo de dificultar y vigilar las comunicaciones españolas entre ambas islas.

Los españoles no tardaron en reaccionar a la respuesta holandesa. El gobernador Lucas de Vergara Gaviria, viendo en peligro el fuerte de Don Gil (estaba con poca guarnición ya que muchos de sus soldados se habían trasladado al fuerte de San Lucas del Rumen) decidió atacar el Calamata holandés. En un rápida decisión mandó que una galera transportase soldados desde Tidore para que conjuntamente con la guarnición de Don Gil se atacase la nueva posición enemiga. La tropa compuesta de unos 80 soldados españoles apoyados por 40 guerreros tidores y 20 márdicas (locales ternates cristianizados bajo control español) llegó al amanecer. Viendo pocas garantías para acometer con éxito el asalto al fuerte enemigo (debido a el insuficiente número de soldados y municiones) decidieron acampar en la llanura situada en frente de la fuerza holandesa, esperando en guardia la probable salida enemiga. Sin embargo el ataque enemigo no llegó. Los españoles viendo que los holandeses no salían de su fortaleza, decidieron construir un fuerte provisional usando los arboles y la fajina del terreno sobre el que acamparon. Lo que iba a ser un ataque sobre el nuevo fuerte holandés, derivó en la creación de un nuevo fuerte español a escasa distancia de éste.

El 12 de diciembre de 1618, día de Santa Lucia, se fundó el fuerte de Santa Lucía de Calamata. Dos semanas después, gracias a la llegada del sultán de Tidore con 10 caracoas (embarcaciones locales), se inició la construcción del fuerte en cal y piedra, aprovechando parte de los materiales de uno de los baluartes de Don Gil y completando el fuerte con un foso y estacas y una muralla exterior. (3) El franciscano Gregorio de San Esteban lo describe como un fuerte que alberga una guarnición de 30 soldados al mando de un capitán (aunque con capacidad para 60 soldados). Quedaba constituido el tercer fuerte español en la isla de Ternate (tras Nuestra Señora del Rosario y Don Gil) y el más cercano a las posiciones enemigas. La proximidad del enemigo es destacada por los propios soldados españoles. El capitán Gregorio López resalta que por estar situado a un tiro de mosquete de las fuerzas enemigas se hacia necesario hacer una guardia continua. (4) La prueba nos la aporta el soldado Rodrigo de Mesa, que estando visitando el gobernador Lucas de Vergara el fuerte, recibió la orden de encabezar una salida de reconocimiento de las posiciones enemigas, lo que le ocasionó recibir una bala en el muslo. (5) Un año después de su fundación, en 1619, el fuerte estaba bien consolidado. El capitán Antonio Carreño Valdés, sargento mayor de las fuerzas de Ternate (la mayor autoridad militar tras el gobernador de las Molucas) acudió al fuerte con gentes, municiones y pertrechos para reforzar su posición. (6)

La cercanía entres los dos Calamatas, con los enemigos separados a escasos metros, hizo que ambos bandos vivieran en un estado de alerta continua. Fuera de los fuertes, el riesgo de ser sorprendido y atacado era muy alto. Una salida a por leña o a por agua podía acabar en una trágico final, atacado por los enemigos emboscados, y terminando muerto o apresado. Por contra, los españoles tampoco desaprovechaban la ocasión para atacar a los soldados holandeses. La llegada de refuerzos se solía traducir en emboscadas o ataques sobre los vecinos holandeses. Estos hechos se encuadraban en una estrategia de desgaste continuo con el objetivo de debilitar las fuerzas enemigas. Ya que por falta de medios la toma, el asedio o el asalto no se hacía viable, el recurso más utilizado por los soldados españoles era las emboscada o el ataque sorpresa. Como en 1619, cuando el capitán Antonio Carreño Valdés, viendo que los holandeses descuidaban la guardia, atacó matando 40 enemigos (entre ternates y neerlandeses) y perdiendo 6 de los 80 soldados que integraban el ataque. (7)

En 1621, durante más de tres horas un grupo de soldados españoles al mando del capitán Rodrigo de Mendoza atacaron el Calamata holandés. Si bien no lograron la toma del fuerte, provocaron un gran numero de bajas enemigas (30 holandesas por 11 españolas). (8) En 1623, registramos un nuevo ataque, esta vez con el nuevo gobernador Pedro de Heredia, emboscados los españoles en el exterior del fuerte holandés lograron la muerte de 5 enemigos. (9)

Las bajas sufridas y la presión de los ataques desde Santa Lucia, debieron finalmente pesar en la decisión del gobernador holandés de las Molucas de ceder este terreno a los españoles y replegarse sobre el fuerte Malayo. Aunque en 1623, el gobernador holandés Le Febvre -en carta al gobernador general De Carpentier recalcaba la importancia de mantenerse en Calamata, siendo consciente que si lo abandonaba iba a ser rápidamente ocupado por los españoles desde sus puestos de Santa Lucia y Don Gil. (10) Poco después, el 3 de enero de 1624, seguían las dudas entre las autoridades holandesas, la decisión de demoler y abandonar Calamata iba ganando terreno, aunque todavía no lo querían llevar a cabo. (11) Finalmente en 1625, los holandeses decidieron desmantelar temporalmente su fuerte de Calomata ante la firmeza de si homóloga española. (12) Este abandono fue aprovechado rapidamente por los españoles para ocuparlo (y no dejarlo hasta la evacuación de las Molucas en 1663).

San Francisco de Calamata (1625-1663)

Para 1626 los holandeses han abandonado Calamata y los españoles han ocupado su posición, rebautizándola como San Francisco de Calamata. Testimonios de soldados españoles que participaron en su toma y en las labores de reconstrucción nos documentan este hecho (Juan de Heredia Ormastegui (13), Vicente Valenciano (14) o el capitán Juan de Jara Quemada (15). A través de esté ultimo, conocemos como el gobernador Pedro de Heredia, una vez que comprobó el abandono del puesto holandés, ordenó el desmantelamiento de Santa Lucia para consolidar el nuevo fuerte de San Francisco. Gracias a este testimonio, podemos documentar que San Francisco es el nombre con el que los españoles rebautizaron al Calamata holandés, mientras que Santa Lucia es el originario fuerte español de la zona. Debido a la escasez de recursos de la zona y a la dificultad de la obtención de materiales constructivos, la consolidación del nuevo fuerte se debió hacer a costa de los materiales del antiguo.

San Francisco de Calamata pasó a constituir la nueva frontera española y ser la posición más cercana a las fuerzas neerlandesas. Según Frassen hizo que los españoles controlarán toda la costa sur, mientras que la costa entre Calamata y Malayo quedase en tierra de nadie. (16) Con San Francisco como puesto de vanguardia, Santa Lucia dejó de tener tanta importancia. La falta en los documentos posteriores a 1625 de referencias a Santa Lucia sustituidas por las nuevas al fuerte de San Francisco nos hace pensar en la perdida de importancia de Santa Lucia.

Desde San Francisco de Calamata los españoles siguieron su política de hostigamiento sobre los ternates y neerlandeses que osaban aventurarse al sur de su fuerte principal, el fuerte Malayo. Como en 1629, cuando el sargento mayor Francisco Gonzalez, capitán de Calamata, capitaneó una salida con 30 españoles hacia el enemigo que se encontraba pescando (más de 100 ternates, mardicas y sangleyes del Malayo). Emboscados en un manglar localizado cerca de Calamata, los españoles lanzaron en ataque que se saldó con decenas de muertos y 11 presos (17). Años más tarde, en 1633, los españoles dieron un paso más atacando los exteriores del fuerte Malayo. El capitán Alonso Serrano, también cabo de Calamata, recibió la orden del gobernador Pedro de Heredia de atacar el fuerte Malayo. Un grupo de 96 españoles (70 procedentes del Rosario, 20 de Calamata y 6 de Don Gil (18)) atacaron los exteriores del Malayo, degollando a los puestos de las garitas y quemando el barrio extramuros. (19)

A inicios de la decada de 1640 Calamata se mantenía como fuerza fronteriza de la soberanía española en Ternate. Para este año disponemos de las instrucciones dadas al recién nombrado cabo de la fuerza de San Francisco de Calamata, el capitán Gines de Rojas y Narvaez, el 19 febrero de 1640 por el gobernador de las Molucas Francisco Suarez de Figueroa en Rosario. Un documento que nos aporta relevante información sobre el estado y la vida diaria en el fuerte. (20) Gracias a ellas, sabemos que el estado de alerta era continuo. Cualquier salida al exterior, como para la búsqueda de leña, debía ser autorizada por el cabo de la fuerza, y conllevaba que toda la guarnición del fuerte estuviese en guardia hasta el regreso de la misma. Estas salidas tenían que ser pocas y realizarse a diferentes horas para así evitar que los enemigos tuviesen noticias de ellas y pudiesen hacer emboscadas. En época de lluvias, la existencia de un arroyo cercano proveía a la guarnición de agua. Sin embargo, en la estación seca, el abastecimiento se hacía yendo a la laguna del fuerte de Don Gil. Soldados españoles trasladaban en vasijas el agua siempre escoltados por compañeros del fuerte. Pese a su cercanía con la capital de Nuestra Señora del Rosario, por la complicada orografía de la isla, de abundante vegetación y continuos barrancos, la comunicación y la provisión se hacía por la costa a través de pequeñas embarcaciones. Para mensajes urgentes, como la posibilidad de un acercamiento enemigo, el disparo de dos disparos sucesivos de artillería ponía en alerta y avisos a las fuerzas del fuerte de Nuestra Señora del Rosario.

Las instrucciones dadas un año después al nuevo cabo Manuel Correa (5 mayo de 1641) (21), además de confirmar lo anterior nos informa que como las puertas del fuerte debían mantenerse siempre cerradas, estando prohibido su apertura hasta bien entrada la mañana, cuando una vez disipadas las nieblas matutinas, se podía ver con mayor claridad el terreno, que desde el fuerte se extendía hasta las posiciones enemigas, y descartar así la posibilidad de soldados enemigos emboscados.

En 1649, en los meses previos al establecimiento de los acuerdos de paz firmados en el Tratado de Munster, Calamata albergaba a un total de 40 soldados entre españoles y pampangos. Nuevas instrucciones, esta vez del gobernador Fernandez del Río (firmadas en Rosario a 28 de abril de 1649) (22) nos confirman que todavía el estado de alerta continuaba y nos amplían información de la vida diaria de la fortaleza, como la existencia de cultivos en el exterior de las murallas para el avituallamiento de las tropas o la visita de comerciantes para vender o intercambiar sus mercancías con la soldadesca del fuerte (como el trueque de tabaco por ropa de los soldados).

En las instrucciones que el gobernador Francisco de Esteybar da a 9 de junio de 1650, comprobamos que aunque ya se reconocía el establecimiento de los acuerdos de Munster en estas islas, el recelo continuaba, prohibiendo tajantemente la entrada de cualquier visita enemiga a la fortaleza, así como el intercambio comercial entre ambas zonas (23) (algo que vemos que se mantiene para el año 1653). (24)

En la última decada de presencia española, San Francisco de Calamata seguía bien guarnecido e incluso mejorado, gracias a las obras de remodelación del gobernador Francisco de Esteybar (quien adelantó el dinero de las obras con su propio dinero para reformar la fortaleza. (25) Permaneció bajo poder español hasta 1663, cuando por ordenes del gobernador de Filipinas Sabiano Manrique de Lara se realizó el desmantelamiento de todos los fuertes españolas en las islas.

Un año después de la partida española, en 1664, viendo que los españoles no regresaban a sus fuertes, las autoridades neerlandesas ordenaron a los locales la destrucción de los baluartes pagándoles una recompensa por la labor. (26) Será el fin de presencia española en Ternate y el golpe definitivo para la conservación de sus reductos. Si bien del antiguo fuerte de Santa Lucia permanecen restos en muy mal estado de conservación, no podemos decir lo mismo del fuerte San Francisco, sobre su ubicación los neerlandeses construyeron la actual estructura defensiva (finales del siglo XVIII), Kajoe Merah que hay día de hoy se encuentra en muy buen estado de conservación.

Cabos de Santa Lucía y San Francisco de Calamata

1618 Capitán Juan de Chaves (Santa Lucía)
1619 Capitán Juan García (Santa Lucía)
1619 Capitán Hernando Suarez (Santa Lucía)
1621 Capitán Rodrigo de Mendoza (Santa Lucía)
1623 Capitán Juan Garcia (Santa Lucía)
1623 Pedro de Jarjaquemada (Santa Lucía)
1625 Pedro de Jarjaquemada (San Francisco)
1629 Sargento Mayor Francisco Gonzalez (San Francisco)
1632 Capitán Alonso Serrano (San Francisco)
1634 Diego Maldonado Bonal (San Francisco)
1635 Alférez Alonso de Herrera (San Francisco)
1636 Cabo Simón Alvarez (San Francisco)
1640 Capitan Ginés de Rojas y Narvaez (San Francisco)
1640 Juan Frenandez Sevillano (San Francisco)
1641 Francisco del Castillo (San Francisco)
1641 Manuel Correa (San Francisco)
1646 Capitán José de Gongora (San Francisco)
1650 Capitán Francisco Gonzalez (San Francisco)
1652 Cabo Alonso de Mirabal Sedeño (San Francisco)
1653 Capitan José de Gongora (San Francisco)

Escrito por: Antonio C. Campo López – antoniocampolopez@gmail.com

Notas:

(1) No confundir con Kayuh Mera, sobre el mismo lugar edificación neerlandesa posterior del años1801 para defenderse de los ataques ingleses. Van Fraassen, CH. F.: Ternate, de Molukken en de Indonesische Archipel: Van soa-organisatie en vierdeling: Een studie van traditionele samenleving en cultuur in Indonesie, DEEL II, 1987. p. 355 
(2) Archivo Franciscano Ibero Oriental (AFIO) leg. 21, 12-3.fol. 101., Relación de Gregorio de San Esteban.
(3) AFIO., leg. 21, 12-3.fol. 101, Relación de Gregorio de San Esteban. De la Llave, A,: Crónica. Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas, 1625, pp. 1089-1090
(4) Archivo General de Indias, (AGI), FILIPINAS,49,N.67. Confirmación de encomienda de Baro.
(5) AGI,FILIPINAS,48,N.64. Confirmación de encomienda de Ayumbon.
(6) AGI,FILIPINAS,49,N.31. Confirmación de encomienda de Tulaque.
(7) De la Llave, A,: Crónica. Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas, 1625, p. 1227.
(8) AGI,FILIPINAS,47,N.65. Confirmación de encomienda de Masbate.
(9) AGI,FILIPINAS,49,N.20. Confirmación de encomienda de Payo.
(10) TIELE, P.A. y HEERES, J.E: Bouwstoffen voor de geschiedenis der Nederlanders in den Maleischen archipel. ’s- Gravenhage, Nijhoff, 1895, vol. II, p. 2.
(11) TIELE, P.A. y HEERES, J.E: Bouwstoffen voor de geschiedenis der Nederlanders in den Maleischen archipel. ’s- Gravenhage, Nijhoff, 1895, vol. I, pp. 357
(12) AGI, FILIPINAS,7,R.6,N.83. Carta de Fernando de Silva sobre asuntos de gobierno.
(13) AGI, FILIPINAS,49,N.69. Confirmación de encomienda de Antique.
(14) AGI, FILIPINAS,51,N.15. Confirmación de encomienda de Casiguran. Habla el capitán Julian de Mesinas de los servicios de Vicente Valenciano que sirvió entre 1622 y 1634 en las Molucas: “Hallándose personalmente en la toma y fortificación del puesto de San Francisco de Calamata que antes fue de el holandés donde vi trabajar hasta que se puso en defensa el dicho puesto”
(15) AGI, FILIPINAS,50,N.4. Confirmación de encomienda de Sogod.
(16) Van Fraassen, CH. F.: Ternate, de Molukken en de Indonesische Archipel: Van soa-organisatie en vierdeling: Een studie van traditionele samenleving en cultuur in Indonesie, DEEL I, 1987. p. 49.
(17) De la Llave, A,: Crónica. Segunda parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas que contiene cuatro estados: el primero de la Orden, el segundo seglar, el tercero de la Iglesia de Japón y el cuarto de las fuerzas de Terrena en Maluco desde el año 1624. p. 136.
(18) AGI, FILIPINAS,49,N.25. Confirmación de encomienda de Santa Catalina.
(19) AGI, FILIPINAS,49,N.25. Confirmación de encomienda de Santa Catalina.
(20) AGI, FILIPINAS,N.61. Confirmación de encomienda de Viri.
(21) AGI, FILIPINAS,43,N.18. Petición de Manuel Correa para que se le dé su encomienda.
(22) AGI, FILIPINAS ,52,N.7. Confirmación de encomienda de Laglag.
(23) AGI, FILIPINAS ,52,N.7. Confirmación de encomienda de Laglag.
(24) AGI, FILIPINAS ,52,N.7. Confirmación de encomienda de Laglag.
(25) AGI, FILIPINAS ,51,N.14. Confirmación de encomienda de Abucay.
(26) VALENTIJN, F.: Oud en Nieuw Ost-Indiën, vervattende een naaukeurige en uitvoerige verhandelinge van Nederlands mogentheyd in die gewestenk, benevens eene wydluftige beschryvinge der Moluccos. J. van Braam, Dordrecht, 1724, p. 490.

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