Isla de Halmahera - los fuertes de la banda del norte
Isla de Halmahera - los fuertes de la banda del norte

Los fuertes españoles en la isla de Halmahera: los fuertes de la banda del norte

LOS FUERTES ESPAÑOLES EN LA ISLA DE HALMAHERA I: LOS FUERTES DE LA BANDA DEL NORTE

Escrito por: Antonio C. Campo López – antoniocampolopez@gmail.com

Antes que Ternate o Tidore, Halmahera fue el primer territorio en establecer vínculos con los españoles. Nos debemos remontar a la primera mitad del siglo XVI, cuando las primeras expediciones españoles procedentes de América, recalaron en diferentes lugares de la isla, para desde allí, abordar la llegada a las islas de Ternate y Tidore. En esta época destacó la población de Zamafo o Samafo, al convertirse en la escala previa de las primeras expediciones españolas en su camino a los grandes reinos de las Molucas. Este hecho creó un importante vínculo entre los españoles y diferentes poblaciones de Halmahera, que se tradujo en la firma de alianzas con el objetivo de oponerse al dominio portugués del archipiélago.

GILOLO (1608/11-1620)

Fuertes de Gilolo (Gamlamo-Jailolo) y San Cristobal de Dofasa (Gufasa).

El pueblo de Gilolo tiene una gran importancia en las islas Molucas, al ser uno de los cuatro reinos históricos del archipiélago. El rey de Gilolo, junto a los monarcas de Ternate, Tidore y Baquián constituían los cuatro grandes poderes de la cultura moluca. El vínculo español con Gilolo se remonta a 1526, con la llegada de la expedición de García Jofre de Loaysa (en la que iba Andrés de Urdaneta) cuando tras atravesar el Pacífico los españoles fueron muy bien recibidos en Gilolo antes de proseguir hasta su destino final en Tidore 1. Dos años después, en 1528, documentamos la presencia de una veintena de españoles en Gilolo. Los españoles fueron invitados por el rey de Gilolo a residir en su reino y en agradecimiento por su hospitalidad ayudaron a mejorar la construcción defensiva de la población. Durante su estancia la población española aumentó con la llegada de nuevos expedicionarios procedentes de la expedición de Alvaro de Saavedra, que en 1527 había zarpado de Nueva España y que tras llegar a las Molucas (1528) había fracasado en su intento de regresar a América por el Pacífico2. Durante estos años la estancia no fue fácil, los portugueses, presentes en las Molucas desde 1511 y contrarios al establecimiento de los españoles en este territorio, los atacaron en continuas ocasiones con el objetivo de expulsarlos de las Molucas. Los españoles tras ser forzados a dejar Tidore, encontraron refugio en Gilolo.

En 1529 todos los españoles llegados a las Molucas (alrededor de unos sesenta) se encontraban en Gilolo bajo la protección de su rey esperando la posible llegada de refuerzos 3. Las malas condiciones de vida y la escasez de recursos los fueron diezmando y debilitando su resistencia. Finalmente, en 1533, los portugueses lograron expulsar de Gilolo a los 19 españoles supervivientes, trasladándolos a su fortaleza de Ternate para después llevarlos a España a través de la India. Gilolo pasó a estar bajo control portugués4. En 1535 los pocos españoles que aun permanecía en las Molucas (Andrés de Urdaneta entre ellos) aceptaron las propuestas lusas y abandonaron las islas de las especias, tras haber estado ocho años en ellas5.

Otra nueva expedición comandada por Hernando de Grijalva terminó con muy mal resultado. Los pocos españoles que lograron llegar a Tidore en 1538 se vieron obligados a entregarse a los portugueses. Pocos años después los supervivientes de la expedición de Rui Lopez de Villalobos (la cuarta y última expedición española a las Molucas que salió de México en 1542), fueron muy bien recibidos por el rey de Gilolo en enero de 1544. Aunque no estaban autorizados a llegar al Maluco (debido al reconocimiento español de la soberanía portuguesa en virtud de la firma del Tratado de Zaragoza en 1529), el hambre y la necesidad forzó a la expedición a recalar en Halmahera. El soberano de Gilolo viendo en la llegada de los españoles su última oportunidad para conseguir contrarrestar el dominio luso, les ofreció hacer una fortaleza. Los españoles aceptaron la invitación y retomando la antigua alianza construyeron dos casas y ocuparon la fortaleza local6. La alianza con Gilolo no fue tolerada por Portugal, y desde Ternate se organizó una expedición para expulsar a los españoles y someter al rey de Gilolo a su obediencia. El 23 de noviembre de 1645 los lusos iniciaron un cerco sobre Gilolo. Tras 13 días de infructuosos asedio se tuvieron que retirar7. Pese a esta victoria parcial, los españoles eran conscientes de la imposibilidad de poder resistir mucho más. Se debatían entre mantenerse fieles a la alianza con Gilolo permaneciendo en las Molucas hasta el final, o aceptar la oferta lusa de rendición con condiciones. Finalmente, la falta de refuerzos y las duras condiciones de vida, les hicieron aceptar la oferta portuguesa de regresar a España por la vía de la India. Como ya supusieron los españoles, a Gilolo su alianza con España le acarreó fatales consecuencias. En 1651, la represalia lusa por su ayuda a los españoles conllevó la destrucción de su fortaleza y de su pueblo, su incorporación al reino de Ternate y la perdida del título de rey (que pasó a ser sangihe, cargo local que lo igualaba al de muchas otras islas de las Molucas). Para Andaya este hecho fue clave en la historia de las Molucas, marcando el inicio de un declive de la cultura local, y responsable de su inferioridad ante los colonizadores europeos en los siglos posteriores. La caída y degradación de Gilolo conllevó la quiebra del equilibro local al romperse uno de los cuatro pilares sobre los que éste se asentaba (recordemos que Gilolo junto a Baquián, Ternate y Tidore eran los cuatro grandes reinos de las Molucas)8.

Ya en el siglo XVII, gracias a la conquista de Ternate del gobernador de Filipinas Pedro de Acuña (1606) Gilolo pasó a ser española. En las capitulaciones firmadas tras la conquista, el sultán Zayde de Ternate, cedía su soberanía a los españoles. El 14 de abril de 1606, Juan Juarez de Gallinato, acompañado del capitán Cristobal de Villagra y el interprete Pablo de Lima tomaban posesión de la población de Gilolo9.

Pese a todo, el control duró poco. Gilolo (muy vinculada a Ternate) se unió a los rebeldes ternates que se oponían al reconocimiento de la nueva soberanía española y con la ayuda de un barco holandés fondeado en las cercanías de su costa, se rebelaron al control español. La respuesta no tardó en llegar, y en noviembre de 1606, una flota de 2 galeras españolas (con 120 soldados a bordo) acompañada de 12 caracoas (embarcaciones locales a remos) tidores, fue enviada a Gilolo. Conocemos los detalles de la operación gracias a las órdenes que el capitán Pascual de Alarcón firmó en la galera capitana de la flota, poco antes del ataque, el 7 de diciembre de 1606 10. Con apoyo de la artillería de las galeras los españoles lograron tomar la población. Sin embargo, la falta de recursos impidió consolidar su posesión. Los españoles volvieron a intentarlo en 1608, Pedro de Heredia tomó y quemó la población provocando la huida de la población local, pero no tampoco logró consolidar la plaza, que se acabó abandonado poco después de su toma11.

Hay que esperar a la llegada del gobernador Juan de Silva a las Molucas para que cambiase la situación. El gobernador de Filipinas, tras haber derrotado a una gran escuadra holandesa en la bahía de Manila (batalla de Playa Honda de 1610) creyó que había llegado el momento de intentar la expulsión de los holandeses de las Molucas. Para lograrlo organizó una gran expedición desde Manila que tras llegar a Ternate se dirigió a la conquista de Gilolo. Este vez los refuerzos fueron suficientes y la toma de la plaza conllevó la fortificación y la consolidación del lugar. Lo llevó a cabo el gobernador de las Molucas Cristobal de Azcueta, dejando al mando de la plaza al sargento mayor Fernando Centeno Maldonado12. Además de consolidar la fortificación preexistente los españoles construyeron una segunda fortaleza al norte de la principal, situada junto a la entrada del río que comunicaba el mar con la ciudad y que controlaba el puerto de Gilolo13. Los españoles bautizaron esta segunda fuerza como el fuerte de San Cristobal. Su fundación cumplía una importante función estratégica al controlar el acceso marítimo a Gilolo. La fortaleza fue construida en piedra, haciendo cal y cargando piedras para su construcción14. Fuentes holandeses cifran en un número entre 50 y 60 a los españoles que defendían Gilolo junto a medio centenar de familias locales (el resto huyó tras la conquista)15. Las condiciones fueron de extrema dureza. Al año de la toma, gran parte de los españoles habían enfermado de beriberi y 40 tuvieron que ser trasladados al hospital de Ternate16. Sin embargo, los españoles se esforzaron en su control y desde Ternate se envió al cabo de escuadra Alonso Garcia Romero quien junto a otros 12 soldados levantaron una muralla sobre un caballero de la fuerza de Gilolo17. En 1613, Fernando Centeno Maldonado estaba al mando de la fuerza aunque las dificultades aumentaban, ya que al abandono del cercano puesto de Sabugo, había que sumar la presión que ternates y holandeses ejercían (establecidos en
el puesto de Gamocanora). La clave para resistir fue el apoyo del rey de Tidore. El gobernador de las Molucas consciente de ello, siempre exigió que Gilolo estuviese también guarnecido por fuerzas tidores. En 1614, treinta tidores se encontraban apoyando al casi centenar de españoles y pampangos que defendían la plaza18. Los españoles amenazados y rodeados por los enemigos ternates y holandeses, carecían de medios de subsistencia, dependiendo de la llegada de embarcaciones de Ternate y Tidore para su alimentación. Una ayuda que debía romper el bloqueo marítimo que los enemigos establecieron sobre la costa de Gilolo. En 1614, Fernando de Ayala con la galera Santa Isabel consiguió introducir ayuda, rompiendo el cerco compuesto de 1 nao holandesa y 10 caracoas ternates19.

Detalle de mapa publicado por Ivo Van de Waal en el que se aprecia la ubicación del fuerte de Dofasa (Gofasse).

Detalle de mapa publicado por Ivo Van de Waal en el que se aprecia la ubicación del fuerte de Dofasa (Gofasse).

El 5 de febrero de 1614, Gerónimo de Silva relevó a Fernando Centeno, nombrando a Pedro de Ermua como nuevo máximo responsable de la fuerza 20. Durante su mandato, que duró 17 meses, consolidó la defensa (pasando mucho trabajo en fortificar de piedra a aquel puesto21). Pedro de Ermua se encargó de la defensa de la fuerza principal de Gilolo, dejando al mando de la segunda fuerza (ahora denominada San Cristobal de Dofasa) a Bartolomé Diaz Barrera22 y aunque se consiguió repeler un nuevo asalto enemigo y evitar que los pocos locales que aun permanecían en Gilolo se aliaran con los holandeses, la situación siguió siendo crítica. La guerra despobló aún más los alrededores del fuerte y el aislamiento de los españoles se agravó. El 12 de abril de 1615, Pedro de Ermua -junto a toda su compañía- fue sustituido por el capitán Francisco de Vera y Aragón23. La situación seguía siendo muy complicada, pese a que el nuevo jefe de la guarnición evitó un desembarco ternate-holandes. Habiendo el enemigo capturado la galera que traía el socorro a esta fuerza, tuvo que adentrarse en el interior de Halmahera para la obtención de víveres en territorio enemigo24 Francisco de Vera nos informa de la única razón por la que los locales no se rebelaban, que no era otra que su temor ante lo que creían que era inminente: la llegada de una gran escuadra de Filipinas al mando de don Juan de Silva25. En 1616 encontramos un nuevo responsable en Gilolo, el alférez Matías de la Cruz, quien sigue señalando el peligro de una inminente rebelión local ante las continuas ofertas de apoyo que recibían de holandeses y ternates. Pese a todo, la guarnición aguantaba e incluso documentamos la presencia de una casa de religiosos hecha por los franciscanos Gabriel de San Gregorio y Juan Montero26.

Para 1618, según el informe que el jesuita Manuel Ribeiro hace de la situación en las Molucas, los españoles siguen en Gilolo 27. Sin embargo desde Ternate, a 30 de junio de 1618, el gobernador Lucas de Vergarapropone al rey que se abandonen las dos fortalezas españolas en Gilolo28:

“Las dos fortalezas que SM tiene en Gilolo como V sabe no sirven sino de tener allí ocupados 80 soldados, los sesenta de españoles y cada día traen muertos y enfermos que para la falta que en estas importan tenemos hicieran mucho al caso y allí no son de provecho y siempre que el enemigo vaya sobre ello con poder quedan sin poderse socorrer ni por mar ni por tierra y así me parece por estas y por otras razones fuera acertado dejarlas antes que nos obligue a ello por la fuerza. VS tomase considerar y ordenar los que más convenga” 

Pese a todo, un año después, los españoles resistían en Gilolo. El 9 de marzo de 1619, el propio gobernador ordenó al responsable de los fuertes de Santa Lucía de Calamata y San Pedro y San Pablo de Ternate que acudiese con 20 soldados a llevar municiones y bastimentos a las guarniciones de Gilolo y a relevar a parte de tropa29.

Finalmente el desmantelamiento de Gilolo se produjo en 1620. Nos lo confirma el franciscano Gregorio de San Esteban, quien además nos describe el estado de la fortaleza principal describiéndola como una fuerza de 3 baluartes con una punta en diamante, 6 piezas de artillería comandada por un capitán al mando de 60 soldados (peses a tener una capacidad de hasta 200 plazas)30

La evacuación obedeció a una orden del nuevo gobernador Luis de Bracamonte, quien llegado a Ternate en 1620, decidió cederlas a Tidore. El gran gasto y el poco rendimiento fueron las causas de fondo de esta decisión. Sin embargo, el franciscano Antonio De La Llave nos aporta una causa más concreta: la mala relación del príncipe de Tidore con los españoles. A diferencia de su padre el rey de Tidore, el príncipe Cachil Naro siempre se mostró muy escéptico ante la tradicional alianza España-Tidore. Los españoles a su vez recelaban mucho de él, ya que pese a tener medios y ofrecerle colaboración militar, siempre rehusó a atacar a los holandeses. Una embajada española encabezada por el sargento mayor Alonso Martín Quirante fue a pedirle explicaciones. La tensión fue en aumento, una palmada del sargento mayor sobre la silla del rey fue interpretada como un gesto de agresión por el cuñado del príncipe, quien respondió amenazando con un kris (daga local) al sargento mayor. Los españoles conocedores de importancia de la alianza con Tidore, no respondieron a las amenazas, y volvieron a Ternate para reportar lo sucedido. En junta con el gobernador Bracamonte se decidió tener un gesto amigo con Tidore que ayudara a calmar al príncipe y a sus seguidores, cediendo los fuertes españoles en Halmahera. Con la evacuación de estos puestos para su cesión a Tidore, los españoles buscaban reforzar sus plazas en la isla de Tidore. Sospechando una posible rebelión local encabezada por el príncipe, buscaban garantías de poder sofocarla31. En cuanto a Tidore, que venía reclamando el control de los fuertes de Gilolo desde años atrás, tardó muy poco en perderlos frente a los ataques de Ternate32. En el mismo año de su cesión 200 ternates acompañados de 20 holandeses arrebataron Gilolo a Tidore33.

De la experiencia española en este lugar podemos extraer la conclusión que en Gilolo se localizaron dos fortalezas. La principal, cuyo origen se remonta al siglo XVI, de origen local aunque contó con la colaboración española en su construcción. Los últimos estudios de Syahruddin Mansyur nos confirman que su estructura actualmente se conserva (Benteng Gamlamo). Ubicada sobre un promontorio a 24 metros sobre el nivel del mar, cerca del río y a 5 kilómetros de la costa34. Una segunda fortaleza de origen español llamada San Cristobal de Dofasa, construida en 1611 junto a la costa que en ese momento constituía el puerto de Gilolo, con el objetivo del control del acceso marítimo a la población principal. Este fuerte corresponde con el Benteng Gufasa registrado por Syahruddin Mansyur y anteriormente por Ivo van der Waal35. La documentación española de la época nos confirma el origen español de la construcción, hecho desconocido hasta el momento.

SABUGO- JABUGO (1611-1613)

Fuerte de la población (Benteng Sabuga) y fuerte del puerto (Benteng Tabuga)

A solo un día por mar de Malayo36. Junto al río del mismo nombre, era el puerto y la población que controlaba la región de Sahu (región de Halmahera al norte de Gilolo). El inicio de la soberanía española en Sabugo tiene su origen en la conquista de Ternate de 1606. En las capitulaciones firmadas entren el gobernador de Filipinas Pedro de Acuña y el sultán Zayde de Ternate, éste cede, entre otros lugares, el pueblo de Sabugo. Tras la conquista de Ternate, fue el lugar donde se escondió el sultán Zayde, y a donde fue a buscarlo una expedición española al mando del capitán Villagra compuesta de 100 hombres embarcados en 2 galeras y acompañados por el sultán de Tidore37. Tras volver a Ternate y firmadas las capitulaciones, el 17 de abril Juan Juarez de Gallinato toma la población de Jabugo en presencia de toda la aristocracia local38. El control no fue fácil, la existencia de locales rebeldes, que se oponían al nuevo control español, junto a la presencia de un barco holandés en las cercanías de la costa de Halmahera, obligó a los españoles a enviar una expedición desde Ternate para el control de la situación. Unos meses después, en noviembre, la misma expedición que logró la toma de Gilolo, consiguió poco antes hacerse con el control de Sabugo. Como vimos en Gilolo, el dominio español no fue firme, tratándose más bien de una expedición de castigo. Habrá que esperar a 1611, cuando la llegada de una gran flota desde Manila al mando del gobernador de Filipinas Juan de Silva hizo posible establecer una guarnición permanente. La plaza fue arrebatada a los holandeses gracias a un ataque comandado por el maestre de campo Cristobal de Azcueta. Con las galeras controlando el acceso al río, se pudo remontar su curso para acceder a las cercanías del fuerte. Sin embargo, el camino al fuerte no fue fácil, debiendo atravesar a pie un terreno pantanoso donde el agua llegaba hasta la cintura39, estando a merced de los disparos enemigos (entre los heridos, el capitán Alonso de Castañeda recibió un balazo en la cabeza40 mientras que Pedro de Ermua lo tuvo en el muslo derecho41). Tras la toma Cristobal de Azcueta reforzó el fuerte para su defensa poniendo al mando a Juan de Zayas y Espinosa. Al igual que hicieron en Gilolo, los españoles conscientes de los futuros ataques de holandeses y ternates, quisieron mejorar la defensa de la nueva plaza. Construyeron un segundo baluarte a la entrada del río con el objetivo de controlar el acceso por mar a la población. Fuentes holandeses documentan en 60 españoles y 50 pampangos (nativos de las islas Filipinas al servicio de España), el número de soldados que defendían Sabugo. También nos dicen que los locales huyeron para refugiarse en la vecina Gamoconora42.

Las condiciones en Sabugo fueron muy precarias, el beriberi causó un gran número de bajas en la guarnición y aunque los españoles consiguieron hacer llegar ayuda por mar desde Ternate, la falta de recursos en las cercanías del fuertes y las continua amenaza de un asalto enemigo complicaron la situación. Conocedor de las dificultades, el 12 de febrero de 1613, el gobernador de las Molucas Geronimo de Silva ordenó al sargento mayor Fernando de Ayala que reforzase Sabugo con el envío de armamentos y soldados (por lo menos debían permanecer 40 españolas para su defensa). Sin embargo, poco después, la política sobre esta plaza tomó un giro drástico. La perdida de la plaza de Marieco en Tidore ante los holandeses, cambió la situación. Se decidió reforzar la cercana plaza de Tomarina en Tidore a costa de la de Sabugo. Aunque se siguió manteniendo la plaza de Gilolo, los efectivos se Sabugo fueron trasladados a Tomarina. El franciscano Antonio De la Llave nos confirma el traslado43:

“Por proveer todo esto de gente (se refiere a la isla de Tidore, tras la perdida de Marieco) , por haber falta de ella, se hubo de desmantelar dos fuerzas que había en Sabugo, la una quedando a la lengua del agua en un río que hay allí, bien proveido de gente y de artillería, y deshaciendo otro q estaba la tierra dentro por no servia más que de ocupar gente en guardarla por haber ido los naturales. En esto se gastó desde el principio del año 1613 hasta 20 del mes de abril”

Los dos fuertes españoles en Sabugo fueron abandonados. Los holandeses los tomaron poco después dejando una guarnición de 20 soldados. Con la salida española los naturales volvieron a habitar Sabugo. Los holandeses lo utilizarán para proveerse de sagú, tabaco y otros alimentos del interior de Halmahera44.

Las recientes investigaciones de Syahruddin Mansyur también nos confirman la existencia de dos fuentes en esta zona, coincidiendo con lo registrado en las fuentes españoles: un fuerte en la población y otro en el acceso de la costa sobre la zona que servia de puerto. Ambos son denominados localmente con los nombres de Sabuga di Lako Akelamo (correspondería con la fuerza principal) y Tabula (no muy lejos de la anterior y más cercano a la playa)45.

GAMOCONORA (Gamkonora)

También conocida como Bocanora o Socanora, su nombre procede de la unión en legua local de gama (medio) y canora (tierra), señalando la tierra del medio46, por estar a medio camino entre Gilolo y Morotai (tierra del Moro o Batochina). A 4 leguas al norte de Sabugo, también en la costa47, el lugar pasó a los españoles por los derechos de conquista obtenidos en la victoria sobre el sultán de Ternate. Prueba de este nuevo vasallaje es que uno de los jefes locales de Gamoconora fue llevado a Manila acompañando al sultán de Ternate48. Los españoles lo describen como el pueblo más grande de las costa de Halmahera, junto a un río muy caudaloso. El 12 de junio de 1606 una flota española desembarcó en la playa, a una legua del pueblo, y tras atravesar un monte muy espeso, encontraron el pueblo deshabitado tras la huida de toda la población ante las noticias de su llegada 49. Tras una incursión en el interior, los españoles abandonaron esta zona, no sin antes saquear y quemar la población50.

Las fuentes españoles no nos documentan la toma del lugar, solamente nos informan de varias expediciones de ataque sobre Gamoconora (que albergaba una pequeña guarnición holandesa). Solamente registramos un breve control temporal de la plaza en 1614, cuando el capitán Pedro de la Fuente Urrez, nombrado cabo de la fuerza, tuvo que hacer frente a un gran ataque enemigo compuesto de 43 embarcaciones ternates, 4 galeones de guerra holandeses y tropas auxiliares japonesas. Pese al gran asedio, con una fuerte carga de artillería y tres intentos de asalto, se pudo resistir quedando 5 españoles vivos51. Su control no debió por tanto durar mucho, la evacuación de Gilolo y Sabugo, no hizo posible el mantenimiento de esta posición.

CONCLUSIÓN

Pese a que por la conquista de Ternate, los españoles era legítimos soberanos de esta región nunca llegaron a establecer un fuerte control de ella. El norte de la isla de Halmahera, con una férrea oposición de la población local (fuertemente vinculada a Ternate tras la perdida de su autonomía y su vasallaje a Ternate en 1651) y el interés del control holandés de la zona (muy cerca de su base de operaciones en Ternate, el fuerte Malayo) impidió el establecimiento español en ella (salvó un corto espació de tiempo entre los años 1608 y 1620). El gran gasto humano y económico que suponía su control no compensaba el mantenimiento de estos fuertes e hizo que ante la amenaza holandesa sobre Tidore, se decidiese levantar las guarniciones de Halmahera para trasladarlas a Tidore. No obstante, el breve paso español en estos lugares durante la segunda década del siglo XVII sirvió para reconstruir las dos fortalezas locales de Gilolo y de Sabugo, así como fundar dos nuevas, las construidas para el control del acceso al puerto de ambas poblaciones: los fuertes de Dofasa y Tabuga, cuyos restos actualmente, aunque en muy mal estado, se pueden localizar. Podemos certificar, en base a la documentación española de la época, que estos dos emplazamientos tienen un origen español.

Antonio C. Campo López (Madrid, 26-abril-2017)

Los fuertes españoles en la isla de Halmahera: los fuertes de la banda del sur

NOTAS:

1 Colección de documentos inéditos, relativos al descubrimiento … de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía, sacados de los archivos del reino, y muy especialmente del de Indias. Tomo. V. Luis Torres de Mendoza, 1882. p. 20
2 Ibidem, p. 31.
3 Ibidem, p. 38.
4 Ibidem, p. 49.
5 ANDAYA, Leonard, “Los primeros contactos de los españoles con el mundo, de las Molucas en las Islas de las Especias”, Revista Española del Pacífico, Nº 2, 1992.
6 Colección de documentos inéditos, relativos al descubrimiento … de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía, sacados de los archivos del reino, y muy especialmente del de Indias. Tomo. V. Luis Torres de Mendoza,  1882. p. 133. Relación del viaje q hizo desde Nueva España a las islas del Poniente Ruy Gomez de Villalobos por orden del virrey Antonio de Mendoza (Lisboa, 1 agosto 1548, Garcia de Escalante)
7 Ibidem, p. 195.
8 ANDAYA, Leonard, “Los primeros contactos de los españoles con el mundo, de las Molucas en las Islas de las Especias”, Revista Española del Pacífico, Nº 2, 1992.
9 Archivo General de Indias (AGI), PATRONATO, 47.R7.f.3.
10 AGI, FILIPINAS,47,N.47. Confirmación de encomienda de Cuyo.
11 AGI, FILIPINAS,40,N.43. Dejación de plaza de Pedro de Heredia.
12 AGI, FILIPINAS,60,N.18. Informaciones: Fernando Centeno Maldonado.
13 AGI, FILIPINAS,48,N.39. Confirmación de encomienda de Agoo.
14 AGI, FILIPINAS,50,N.19. Confirmación de encomienda de Buguey.
15 SPILBERGEN, Joris Van, The East and West Indian mirror : being an account of Joris van Spilbergen’s voyage round the world (1614-1617), and the Australian navigations of Jacob Le Marie Page, London, Hakluyt Sciety, 1906. p. 144.
16 SANCHO RAYÓN, José León, Documentos inéditos para la historia de España, Tomo LII, Madrid, 1868, p. 22.
17 AGI, FILIPINAS,48,N.26. Confirmación de encomienda de Filipinas.
18 SANCHO Rayón, José León, Documentos inéditos para la historia de España, Tomo LII, Madrid, 1868. p. 226.
19 AGI, FILIPINAS,49,N.18. Confirmación de encomienda de Filipinas. Detalle de mapa publicado por Ivo Van de Waal en el que se aprecia la ubicación del fuerte de Dofasa (Gofasse). WALL, Ivo Van de: De Nederlandsche oudheden in de Molukken. M.Nijhoff, ‘s-Gravenhage, 1928.
20 AGI, FILIPINAS,47,N.28. Confirmación de encomienda de Laglag, etc.
21 Idem.
22 AGI, FILIPINAS,48,N.13. Confirmación de encomienda de Burauen.
23 AGI, FILIPINAS,47,N.28. Confirmación de encomienda de Laglag, etc.
24 AGI, FILIPINAS,48,N.44. Confirmación de encomienda de Candaba, etc.
25 SANCHO Rayón, José León, Documentos inéditos para la historia de España, Tomo LII, Madrid, 1868. p. 319.
26 AFIO, Crónica, Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas. Fr. Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia. Año 1625, p. 1328.
27 AGI, FILIPINAS,7,R.5,N.54. Carta de Manuel Ribeiro a Fajardo de Tenza sobre Terrenate.
28 AGI, FILIPINAS,7,R.5,N.53. Carta de Alonso Fajardo de Tenza.
29 AGI, FILIPINAS,47,N.65. Confirmación de encomienda de Masbate.
30 Archivo Franciscano Ibero-Oriental (AFIO), 21, leg. 3, fol. 10-12.
31 AFIO, Crónica, Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas. Fr. Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia. Año 1625, p. 1234.
32 FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín, Colección Navarrete , Archivo Museo Naval, Relación de las islas Filipinas 1620-21,Nav.VI. fol. 112. doc.8.) “con los tidores que siempre han sido nuestros amigos y enemigos de los holandeses, tuvimos este año disenciones, envenenaron unos un pozo de donde bebía la gente vio luego la maldad y así no hubo daño ninguno, ya se ha compuesto la cosa y estamos amigos como antes…..La fuerza de Gilolo q dicen nos era de muy poco provecho y de gasto la desamparamos dejándola en poder de los Tidores que nos la pidieron, más los ternates que son nuestros enemigos se la ganaron”
33 AFIO, 21, leg. 3, fol. 10-12.
34 MANSYUR SYAHRUDDIN, “Sebaran Benteng Kolonial Eropa Di Pesisir Barat Pulau Halmahera: Jejak Arkeologis Dan Sejarah Perebutan Wilayah Di Kesultanan Jailolo”, PURBAWIDYA Vol. 5, No. 2, November 2016: 138. (Distribution of European Colonial Fortress in Coastal of West Halmahera Island: Archaeological Traces and History of Annexation in the Sultanate Jailolo Region).
35 WALL, Ivo Van de: De Nederlandsche oudheden in de Molukken. M.Nijhoff, ‘s-Gravenhage, 1928.
36 Real Academia de Historia, Fondo Jesuita, tomo 185, leg.23.
37 ARGENSOLA BARTOLOMÉ, Leonardo de: Conquista de las Islas Malucas. Miraguano Ediciones y Ediciones Polifemo, Madrid, 2009, p. 367.
38 AGI, PATRONATO, 47.R7.f.4.
39 AFIO, 21, leg. 3, f. 43.
40 AGI, FILIPINAS,39,N.42. Petición de Alonso de Castañeda de confirmación de encomienda.
41 AGI, FILIPINAS,47,N.28. Confirmación de encomienda de Laglag, etc.
42 SPILBERGEN, Joris van, The East and West Indian mirror: being an account of Joris van Spilbergen’s voyage round the world (1614-1617), and the Australian navigations of Jacob Le Marie Page, London: Printed for the Hakluyt Sciety, 1906, p. 143.
43 AFIO, Crónica, Primera parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas. Fr. Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia. Año 1625, p. 977.
44 RAH, Fondo Jesuita, tomo 185, leg.23. Manila 6 junio de 1619.
45 MANSYUR SYAHRUDDIN, “Sebaran Benteng Kolonial Eropa Di Pesisir Barat Pulau Halmahera: Jejak Arkeologis Dan Sejarah Perebutan Wilayah Di Kesultanan Jailolo”, PURBAWIDYA Vol. 5, No. 2, November 2016: 133-150.
46 ARGENSOLA BARTOLOMÉ, Leonardo de: Conquista de las Islas Malucas. Miraguano Ediciones y Ediciones Polifemo, Madrid, 2009, p. 375.
47 AFIO, 21, leg. 3, f. 12.
48 AGI, PATRONATO, 47.R.11.
49 AGI, PATRONATO,47,R.21.f.2-3
50 AGI, FILIPINAS,40,N.43. Dejación de plaza de Pedro de Heredia.
51 AGI, FILIPINAS,48,N.39. Confirmación de encomienda de Agoo.

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